Full text: La muerte del virrey (038)

LA BANDERA ROJA 
viu 
LA IMPOSICIÓN 
Ocho dias habian pasado desde la dencpitición dela 
Virgen Blanca, de Juana, de Isabel y de Soledad, yen 
de la colonia no so había descansado un momento. a 
Habíase dado aviso á las tribus amigas. e 
| El Juguar y todos los demás jefes de tribu, habiáh la 
ó enviado sus guerreros á recorrer sus respectivos dominios 
sin que ningún resultado hubiesen obtenido, A 
  
Los raptores de tal modo habían sabido AE gus 
; huellas que no era posible dar con el guar donde | MO 
- escondían las prisioneras. | y 
No hay para qué decir, cios eiefiad Migirer: e 0 
pardo, Gurrea, Florencio, _Argúelles, y todos los “capitanes — 
de la colonia. q 
- Los dos hermanos, hijos de Sancho. Ramirez, movili- 
_zaron inmediatamente toda la fuerza de que podían dis- 
poner y en pequeñas partidas estaban haciendo una bati- e 
da por aquellos contornos, que no cesaba ni de día ni de E 
- noche, pues se iban revelando la ; partidas. a de 
- —Esto,—dijo un día Juan, —ha sido cosa del. e. hi 
: Algo muy gordo prepara y ha querido sin n duda iria | 
dE go este medio. E 
Y marchó á Lima otra vez á fin de ver si podía averi- ] 
; guar algo. Pero no pudo llegar á la capital. 
-— El virrey había tenido noticias de que tados. los ves. 
nes estaban encerrados de modo que no pudieran escapar, 
y habia movido todas las fuerzas de que podía disponer : 
por tres punto diferentes iba á caer sobre Arica. e 
elizmente la mncha impedimenta que llevaba y Jas ; 
des que ofrecía el arrastre de los O: 
1 10 tan acidentado, lo igaba -á camin 
es ; e 
a ad á esto, pudo Ju uan reg 
e la VOZ | de dad 
 
	        
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