Full text: El millón de la heredera

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A. CONAN-DOYLE 39 
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nía á venderlo para regresar ála patria, 
otro golpe de su implacable destino le vol- 
vía á sumir en la miseria. 
Aquellaidealellenaba de desesparación y ' 
amenazaba trastornarleel juicio. Sin querer 
escuchar razones y obstinándose en cerrar 
los ojos á la verdad, continuó lanzando im- 
precaciones y amenazas, mezcladas con 80- 
llozos mal reprimidos, hasta que agotadas 
sus fuerzas cayó al suelo presa de un acci- 
dente nervioso. 
Algunos de sus compañeros de desgracia - 
que, conociendo su historia, le compade- 
cían, acudieron en su auxilio y le conduje- 
ron al Griqualand Salón, hasta hacerle vol- 
ver en sí con algunos sorbos de «wisky». 
Desde Dutoitspanlanoticiase propagó ve- 
lozmente en todas direcciones. Á las once, 
la voz de alarma había sonado en Klip- 
trift; á la una, la población minera de Ho- 
bron estaba igualmente consternada; á las 
tres de la mañana un emisario galopaba . 
por el camino de Bluejaket, y, en fin, antes 
de amanecer, la línea entera del distrito mi- 
nero, á una y otra orilla del Vaal, estaba 
en conmoción, como sacudida por un hu- 
racán de espanto y de miseria. : 
-— Y á la misma hora, á cinco mil millas de 
distancia, el causante de tantos dolores dor- 
mía tranquilamente en su confortable le- 
cho, soñando, tal vez, con la eterna recom- 
pensa que el cielo reservaba á sus edifi- 
cantes virtudes cristianas. ' 
Ezra pasó la noche en casa de un mi- 
nero de Dutoitspan. Á la mañana siguiente 
cuando se estaba haciendo la «toilette» con 
su esmero acostumbrado, oyó que su hués- 
- ped le llamaba. ll 
—Salga usted, míster Girdlestone. Pare- 
ce que ocurre algo extraordinario. 
Cuando Ezra acudió, vió que un grupo de 
mineros subíala calle conduciendo un bulto 
cuya naturaleza no pudo distinguir al prin- 
cipio. EEN : ) 
- —Parece alguno que se ha emborracha- 
do —indicó su compañero. da 
- Y cuando al acercarse el grupo se dispo- 
nían tal vez á interrogarles con alguna bro- 
ma, una mancha roja, destacando sobre 
los vestidos del supuesto borracho, les hizo 
bruscamente sentir la tragedia. 
—¿Qué ha pasado?—preguntó Ezra. 
—Ya lo ve usted. El pobre Jim Steward 
- el que llamábamos «Mala Estrella», que 
se ha levantado la tapa de los sesos. 
y 
elegido. 
—Desde que llegó la mala noticia an- 
daba como trastornado. Dijo que é! no pa= 
saba por esta ruina y se ha salido con la 
suya... ¿Quiere usted verle? 
Y fué á levantar la tela con que piadosa- 
mente habían tapado la cara del muerto. 
Ezra, retrocedió con horror. Temió ver 
fijos en él los vidriosos ojos del cadáver. 
—No, no—repuso vivamente. 
—Á míster Girdlestone le hace poca 
gracia ver muertos—observó uno. 
—Es que esta desgracia me ha afectado 
mucho... Voy á beber un vaso de agua. 
Y entró en la casa como huyendo de 
que las miradas fijas en él leyesen el cri- 
men en su rostro. : 
—Voy creyendo—se dijo á sí mismo— 
que tengo mejor corazón que mi padre. Sin 
duda esto le parecería á él una excelencia 
más de nuestra habilidad comercial... Pero 
en fin, la suerte está echada y después de 
haber llegado á estas alturas, sería estú- 
pido dejar de aprovechar lo que ya está 
hecho. 
Y tranquilizado su espíritu con esta re- 
flexión y sus nervios con un sorbo de«bran- 
dy», se dispuso á comenzar los trabajos 
del día. 
HT 
EL ROBO DE LOS DIAMANTES 
La crisis producida en los mercados sud- 
africanos, fué mayor aún de lo que podían 
esperar los causantes de ella. 
Las calles de Kimberlay se hallaban sin 
cesarinvadidas por sombrías multitudes de 
mineros hambrientos que ofrecían el co- 
diciado fruto de su trabajo á cambio de un 
pedazo de pan para sus hijos. e 
Los mismos traficantes en piedras pre- 
ciosas, lejos de aprovechar la depreciación 
procuraban deshacerse á toda prisa desu 
mercancía para salvar alguna parte de su 
“capital de la formidable bancarrota. 
Ezradecidió ponerseen campaña sin pér- 
dida de tiempo. Mas como era harto cono- 
cido para poder dedicarse sin peligro 08s- 
_tensiblemente á la compra de diamantes, se ; 
valió de un auxiliar quede antemano había 
 
	        
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