Full text: Tomo 1 (01)

LA SEÑORITA MONTECRISTO O 
ico que se tropezase com él por la 
Oche en un despoblado. 
oe, el segundon, era el reverso de la 
alla, la antitésis del primogénito. 
equeño de cuerpo y cenceño de miem- 
con el cráneo precozmente desnudo, 
Ss ojos pequeños y cazurro, la frente fu- 
y ligeramente reprimida, parecía la viva 
tampa de la claudicación. 
"ales eran los encantos exteriores de los 
miembros de la granja «Blackbaern 
Others», de la que Joe era el alma y 
cabeza, y Jim, el gigante rojo, el brazo 
Aquella tarde, pues, Joe . y Jim entre- 
lan sus ocios fumando pipas, despachan- 
vasos de ginebra y hablando de sus 
queños negocios. 
“2 marcha de estos pequeños negocios no 
Ma estar por cierto exenta de pejiguera, 
que súbitamente, echando atrás el pin- 
cuadrado que le servía de casquete, 
, dió sobre la mesa un puñetazo que, 
la solidez del mueble, hubiera lanzado 
y lejos la botella preciosa. 
—¡Canallast ¡Vagabundos! ¡Hijos de 
51 ¡Náuseas me dá tocar, solo tocar su 
' piel; pero si los tuviese 4 mano, los 
ozaría como esto! | 
cogiendo su fragmento de casquete lo 
ujo á infinidad de paa e Liam 
rabia. 
que conocía el estado de alma de 
xcelente. hermano, permaneció impasi- 
se acomoldó aun más sólidamente sobre 
asiento, sacó su eslabón, encendiá la 
con la yesca, dió una chupada, llenó 
mueva copa, la bebió de un trago, tosió, 
taspeó, se frotó las manos y con su 
temblona pero calmosa, repuso: 
Comprendo tu oblera. hermano y la 
; después de todo, Forwaert era una 
-de precio Yo. 
—|Me había costado 25 Es a año 
1w en la feria. de Klipdam!. ... una bes- 
soberbia que hubiera hecho la gloria e 
un caballista de Epson y que, en este 
dio, Gamibale y ¡sus diez millas $. » : 
dd hechicero que va ¡de posesión en posesión 
mendigando un pedazo de pan y un vaso 
58 e q. £ los St de e e. d C 
[Veinticinco libras!.. 
: fortuna. Y 
3 ¡Veinticinco ke . 
waert puede también no haber sido robado! 
¿Quién te dice que, aprovechando la negli- 
gencia de su «boy» no se ha escapado? 
—Hermano mío, te repito que Forwaert 
ha sido robado por esa gentuza negra que: 
mierodea sin cesar alrededor del «Braal» 
y que en todas partes tiene espías. 
—Haciendo investigaciones... 
—¡ Investigaciones!... ¡Intenta,.pues, poner 
la mano sobre esos demonios de ébano 4 
quienes ni un repliegue del terreno ni una. 
caverna son desconocidos! tanto valdría bus- 
car un shaing> en los remolinos del Ster- 
kstrom. 
—¡Tú puedes intentarlo! 
—No soy yo de los que retroceden ante- 
una dificultad, y desde el punto y hora er 
que aconteció el hecho, he enviado á Swani 
y todos los negros de que podía disponer en: 
busca del caballo desaparecido, con la pro- . 
mesa de imedia corona en “caso de éxito 
y veinticinco palos si regresan de vacío, 
—La receta no es mala, pero estimo que 
sería preferíble asegurarse de la persona 
del viejo Zimbo, el correveidile del desierto. 
—Ya sé que ese horrible mono está al 
corriente de todo lo que sucede en la re- 
gión; se le encuentra por todas partes y en pa z 
ninguna, y me hallo persuadido de que él 
podría decirnos exactamente lo que ha sido 
de Forwaert; pero ¡habría que e: las. % 
manos encimal... a 
Joe no respondió : era su manera de apro- 
bar lo que el mayor decía. 4 
Poco á poco, mem oo. buenos 
y repuso: 
—A. propósito: "¿sabes ta de que los ne- 
_ gros dicen de Zimbo? Suponen que ese” 
último descendiente de un Tey de este país : 
cuya tribu fué. rechazada al otro .. 2 
Limpopo. 
——Y lo creen potcndor al m inmensa 
4 E 
| —Siempre. según la feyenda. ee 
—Olvidad, hermano, que ha: id 
como los sueños, no son más que 1 mentiras. 
—Es posible; pero sabe que ese viej 
 
	        
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