Full text: Tomo 2 (02)

$2 US | CARLOS SOLO 
demás, luego se reunieron en el sitio de- 
signado para reunirse. 
Poco después, todos se hallaban reuni- 
dos; no faltaba más que Arístides, Ben- 
¡amín y sw hermana. 
Estos dos últimos llegaron minutos des- 
- pués. 
—¡ En seguida! ¡En seguida ! —dijo el ne- 
gro—, Oficiales imgleses dado la voz de 
alarma, soldados Pisco en nuestra per- 
secución, 
Van Berkel siempre tan rep: sado, manl- 
festaba su impaciencia. 
' —¡Nos persigue un hombre!—dijo. 
Era el fogoso Arístides, 
Gedeón pataleó el suelo. 
—¡Demonio de cómico!... Vas á poner- 
, MOS en evidencia, y no obstante, no po- 
demjos quedarnos atrás. 
El escultor se afianzó sobre sus esvribos ' 
y reuniendo sus dos manos en porta- voz 
gritó : | 
—¡Ohe Py Ohe?.. Aten a 
El llamamiento no quedó sn respuesta. 
Al mismo tiempo el señor Lavignette Ilegá 
á galope desenfrenado dejando flotar de- 
trás de sí á guisa de manto un gran 
trozo de tela roja con rayas azules. 
, —¡Aoh!l ¿Qué es lo que tenéis. ahí?— 
preguntó el americano. 
—Esto, señor, es la bandera que ondea- 
ba en medio del campo. ¡Me servirá más 
tarde! ¡No se sabe! Todo viene á punto 
en este mundo... 
Nadie se había dicta con las ex- 
plicaciones de Arístides y toda la e 
me al soe, | 
XVII 
El campa ae concentración: se hallaba en 
¡centro de una. planicie esmal'ada por al- 
s montones de espinosos, arbustos y 
leada al Norte y al Este por macizos 
«le montañas cargados de exuberante > vee E 
. 6ción, 
¡Del lado de baticnia la púsia. -se puro- 
a Tongaba. en una landa alargada sin inte- 
_rrupciones, hasta la ribera del Wilgo, de- 
_ fendidas por la línea de los fuertes que 
a hay de AA: á Pretoria. 
Al sur, se encontraba el nuevo ca 
que pasaba á través del bosque y 
conducía á las localidades Jimítrofes 
Orange y del Natal, localidades ocupad 
por fuertes destacamentos ingleses. 
Por este camino fué por el que nuest 
amigos habían llegado al campo de dá 
centración; sabiendo que les costaría 
gunos peligros, 
La retirada les estaba más seguramel 
cortada por estos lados, á causa de 
deslumbrante claridad proyectada por 
incendio del parque donde'se hallaba d 
heno, por lo cual se podía dar aviso á 
diferentes guarniciones y á las patrul 
que recorrían siempre el país. 
El plan de Van Berkel era, pues, ga 
las colonias del Este é introducirse en. 
desfiladeros que le conducirían al Drake 
berg, punto, donde debía reunirse todo 
regimiento, : 
El anciano jefe, Benjamín Coco, y uno 
los burghers conocían á fondo la to 
¡grafía de la región y se creían con tuer 
para llegar al sitio, en dos jornadas. 
La tropa galopaba deprisa y aproxi 
base á un bosquecillo cuando el marqu 
«de Kéradec que marchaba á la cabe 
torció bruscamente á la derecha y fué 
colocarse detrás de los matorrales. 
Sus compañeros reuniéronsele en seg 
da; ante la detención del oficial trano 
todo el mundo: se detuvo, 
—¿ Qué hay?—preguntó Gedeón. 
Pero va Van Berkel había FESPOnicA] 
—Er amos rodeados—dijo. 
Y con el cañón de su escopeta desig 
una numerosa tropa de ginetes que a 
baba de aparecer al pie de las colinas. 
Al resplandor del incendio, se vió 
destacamento de voluntarios bas 
como “unos cien hombres. 
Era verosímilmente una. patrulla que. of 
raba en el vecino campo á que la rev! 
beración de las llamas había traído. - 
Al mismo tiempo que los voluntarios 
sembocaban en la planicie, sonidos de ( 
_rín y redobles de tambor, estalla 
el lado opuesto. 
La guarnición del campo de pu 
 
	        
© 2007 - | IAI SPK
Waiting...

Note to user

Dear user,

In response to current developments in the web technology used by the Goobi viewer, the software no longer supports your browser.

Please use one of the following browsers to display this page correctly.

Thank you.