Full text: Tomo 3 (03)

LA SEÑORITA 
1 suma; los Blackbaern y sus ayudantes 
lan escogido el camino más directa y 
rápido; teniendo en cuenta los horarios 
la perfecta armonía de las corresponden- 
ganaban diez días sobre otro itine- 
oe Blackbaern había trazado este iti- 
rio con lapiz sobre el mapa.- 
Ño teniendo ningún motivo de descon- 
con el señor clérigo, no habían no- 
y el vistazo que había echado por en- 
de sus hombros, una tarde que había 
egado su mapa ¡sobre la mesa. 
impson había visto la línea trazada con 
E y en adelante ya sabía seguramente 
Lera el viaje de los bandidos. 
No era mala la combinación!... Por 
que los amigos del señor Donegal se 
esen retardado, los hermanos Jackson 
arían al mismio tiempo ¿que ellos all 
dijo en alta voz: 
¡Por la Biblia, caballero! ¡Esto que 
á hacer no es un paseo! 
Blackbaern, desagradablemente sor- 
dido, se volvió y miró á su interlocu- 
re inocente del clérigo le trastornó. 
¡A pesar de vuestros anteojos azules 
muy claro, señor clérigo! ¿Es que 
A lsteciaments caballero! 
¡Ah! Sería indiscreto preguntaros... 
Es que por algún tiempo vamos á ser 
pañeros de viaje. a | 
Hasta París? 
¡Hasta la isla de la Reunión! 
Blackbaern ¡saltó sobre su silla. 
=Como, vals. eta 
A las Filipinas, Hoble por : cede. del 
erno de Masai, voy á tener el. 
MONTECRISTO 13 
honor de encargarme de la dirección de 
las misiones americanas. 
Joe fijó sobre el falso misionero una mi- 
rada inquisitorial. 
—¿A las Filipinas? Sois un extraño clé- 
rigo. 
—¿ Cómo es eso, señor ? 
—Es que para llegar allá tomáis el cami. 
no más largo. ¡Siempre creí que de New- 
York á nuestras ¡posesiones de Oceanía, 
el camino más ¡directo “era por San Fran- 
cisco y el Pacífico. 
—Verdaderamente así es, señor. 
—Entonces no me explico. 
—;¡ Pues está claro como un versículo de 
la Biblia! 
La travesía del Pacífico es peligrosísima 
y aquellos mares son frecuentes en tezmpes- 
tades; mi sistema nervioso no puede resistir 
al oceáno embravecido y... 
—Decid que tenéis miedo á la mar. 
—;¡ Cuando está embravecida sí! Por esto. 
es por lo que he escogido el «camino «del 
Atlántico, de Suez y del Océano Indico; 
es un poco más largo pero es más agra- : 
dable y más seguro. En cuanto al precio 
es poco más ó menos, y os lo idemostraré. 
—¡Inútil. Estoy muy «ocupado en este 
momento!. .«. Permitidme... 
Joe Blackbaern dobló el mapa, lo ¿diras 
en el bolsillo y fué á reunirse á 'su hermano : 
Jim que llenaba la pipa sobre el puente. 
- En apariencia muy despechado de la aco- 
gida que acababa de hacerle «el menor 
de los Blackbaern, Simpson avistó al se- 
ñor vizconde que leía el periódico extendido 
sobre una «chaise-longue» con los pies en- 
vueltos y descansando: en un taburete. 
—¡ Nuestro compañero de viaje no parece 4 
- dispuesto 4 darme conversación comenzó 
ay decir el clérigo. + 
—¡Ni yo. Faros |—gruñó A risa | 
de Blaisois. A as SA ena 
of E 
 
	        
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