Full text: Tomo 3 (03)

CARLOS SOLO 
Los ingleses, operaban, pues, en estos 
parajes, 
Queriendo saber con exactitud 4 qué ate- 
nerse sobre la posición de los enemigos 
Van Berkel destacó exploradores que ram- 
pando como leones entre los matorrales 
espinosos, se marcharon á derecha é iz- 
quierda, 
El resultado de sus operaciones fué con- 
cluyente. 
La tropa había caído en un lazo, pues 
alrededor de ella las patrullas inglesas, es- 
calonadas de distancia en distancia, forma- 
ban. un círculo que iba estrechándose más 
cada vez. 
Evidentemente, el paso del regimiento ha- 
bía sido señalado y el tiempo consagrado 
_á los funerales de Juan de Kéradec habían 
dado lugar á los ingleses á operar de ma- 
nera de que no pudiera escapárseles. 
Se disponían á hacerles pagar caro el 
auto de justicia realizado en Drinkfontein 
la sangrienta afrenta inflingida á los ofi- 
ciales del campo de concentración y la 
victoria á los voluntarios australianos. 
Van Berkel que ya no tenía de consejera 
al antiguo capitán de cazadores de Africa 
estaba muy perplejo... 8 
¿En otrás circunstancias nó se hubiera 
sentido tan embarazoso para ocultarse á 
los que probablemente se preparaban ya 
Á telegrafiar su «captura al 1003 Office de 
Londres. : 
Para esto le háBicds dicte licenciar 
pe momentáneamente á todo el mundo. 
¿Con la obscuridad. de la noche, cada 
- burgher, burlando riesgos y peligros, hu- 
- biera. podido escapar aisladamente por. en- 
A tre las líneas enemigas. 
UN solo hombre, y teniendo conocimiento 
pic del paso donde se halla, pasa muy 
$ fácilmente allá «donde una, tropa más ó 
- menos numerosa, no podría aventurarse sin 
llamar la atención. 
cañone eS, 
Y al siguiente día, cada cual habría 1 
gado al punto de reunión fijado de an 
mano. y 
Pero la presencia de tres mujeres 
plicaba la situación; 
la huída era más Pé 
ligrosa, había que burlar la. vigilancia 
los puestos ingleses, por medio de un 
estratagema. 
Esto era objeto de las meditaciones 
Van Berkel. 
De repente, sacó la 
dientes; y dirigiéndose Doneg; 
dijo: 
—¡Ya he encontrado solución! ' 
—¡Aoh! ¿Sabéis como sacarnos de 
atolladero ? 
—¡ Sí! resistencia, 
estas condiciones, los ingleses 
Vamos á fingir 
á quienes y 
he llegado á conocer y que no posé 
esperarán nuevos refuerzos y 
tillería. Unos atacarán hasta mañana, y 
ñana ya estaremos lejos. 
Van Berkel dió'sus instrucciones. 
Todos 
el «Kopje» próximo que los ingleses a 
montaron á caballo y ganar 
no habían ocupado. y 
Este «Kopje», cortado en pico por Y 
rios lados, y cor onado de una extensa M 
seta, presentab a al Este una pendiente su 
ve que los caballos subieron fácilmente. 
El sitio era propicio para organizar 
“defensa. t 
Después de haber puesto sus mont 
en sitio seguro, los burghers comenzar0 
á maniobrar con bloques de roca, con J 
cuales ns 0n murallas improvisada 
Los ingleses que seguían estas Op: 
ciones de lejos se engañaron. 
- Creyeron que los boers juzgaban tot 
huída imposible, y se preparadas. á vo 
der cara su vida. 
Y ramo Van Berkel lo había previst 
-func.onaron las. señales dadas de distal 
 
	        
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