Full text: Tomo 3 (03)

LA SEÑORITA MONTECRÍSTO | 7 
/ en distancia, solicitando la intervención 
de algunas piezas de artillería. 
De. una manera ó de otra, estas pie- 
ézas no podían llegar hasta el día si- 
Los boers tenían, pues, por lo menos 
Ce horas de plazo, pues los ingleses, ins- 
údos por la experiencia, eran demasiado 
A 
identes para tratar de reducir á sus ad- 
Isarios sin el concurso de los obuses y 
la lyddita. 
Van Berkel, confiando en el resultado 
Su estratagema, se había agazapado .de- 
de ún montón de malezas, y con sus 
zos vigilaba los movimientos del ene- 
OS boers jugaban muy filosóficamente á 
PA rtas, y 
€l extremo opuesto de la meseta la 
a Montecristo y sus amigos, agru- 
n torno del negro Benjamín Coco 
el horizonte. 
Su mano extendida, el hermano de 
escribía el panorama que se des- 
á sus piés. | 
je dos, y después 
uno, tres, 
Mucha agua, eso es el Sabi. Pueblo - 
a Veis pre. que yo si veo, ese es 
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fieros de la señorita Tinas 
: aban. pendientes de lo que decía el 
10) 
ba guían sus indicaciones: con: aten- 
su ibero visual iba dirigido 
de oro que brillaba allá «abajo 
Ha sol. que se ge 
| Van Berkel 
la sangrienta batalla entre los Blackbaern, 
el vizconde, Swani y el señor Josselín? 
El momento no carecía de solemnidad 
Profundamente emocionados los. compa- 
ñeros no podían quitar sus miradas de este 
lejano Sabi, donde iba quizá á librarse el 
último acto del drama en que estaban mez- 
clados. | | 
¡Ab, 
Y como para alcanzarlo hubieran queri- 
cómo les fascinaba este río! 
do emprender su escapatoria, por aque- 
llas agujas de rocas que veían cernerse 
por encima de sus cabezas. 
El sol había desaparecido; sombras va- 
porosas se esparcían por el paisaje y cu- 
brían ya las próximas colinas. | 
La. noche se aproximaba y llegó en se- 
guida, casi sin crepúsculo, como sucede 
aquellas regiones africanas. ! 
Siempre agazapado detrás de las malezas 
guardaba su inmovilidad. 
Arístides fué á darle en la espalda. 
El anciano burgher no respondió á ésta 
familiaridad y se puso á concentrar toda su 
atención sobre un objeto invisible aun para, 
otra vista que no fuera la suya. 
“En Mi extremidad del ballecito había pe de 
tinguido. un punto negro que avanzaba por. 
la Planicie, A : 
Bien pronto, el punto. negro aumentó y 
? todo. el mundo reconoció un caballero. que e 
e avanzaba á 
á galope moderado en su caballo. 
El caball lero atravesó el vallecito, pa- => ) 
_reció orientarse Y, después se dirigió hacia ps 
el «Kopjo». EEE Ad AD Ea 
5 dr aquí un particaláz. que para. AE 
—searse escoge. este singular. tn 
clamó Arístides. : e 
a SO. Ye el Paseante | tiene: extraño ae 
pa a IS AS 
A 
4 
—| Efectivamente!... No trae. armas que 
se vean pero sí un gran cartón en. ben 
—dolera, $e E 
 
	        
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