Full text: El cuarto núm. 111

  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
EL CUARTO A A A A 
  
bridges le he traído a usted los libros de que le 
habl6... Mi amigo, el señor barón, el más célebre de 
-1os ocultistas húngaros, miembro de la Academia 
húngara y de otras sociedades científicas... 
Quise protestar, pero el señor- Selfridge me miró 
muy severamente y sentí un poco de miedo. 
- Es modesto, demasiado modesto—dijo el señor 
Selfridge, moviendo: la cabeza—. ¡No proteste. US- - 
ted, sería inútil! Si. el señor Babrook mira estos. 
libros, verá en erica con E” se a. tiene que 
entender... 
- Babrook alargó la mano con oriasidad hacia el 
paquete, pero Selfridge no se lo dió. e levantó, Y 
gesticuló con él, muy enardecido:. 
—Son ejemplares únicos, señor, dieras ra=. 
rezas... El señor barón los: vende únicamente por- 
que va a Asia con una expedición científica... Tal 
-- vez permanezca allí largos años, y quiere librarse 
de todo asunto superfluo. Pero aun así, no los vie: 
ro más que a usted... 
Ya entonces me divertía con las mentiras del de E 
ñor Selfridge, y dije poniendo: cara seria: 
—Nia Kannegiesser... nia Chaulieu... 
- Miré triunfante al señor Selfridge. Al mismo y 
tiempo se me tendían dos manos. El señor Selfrid- 
ge me sacudió la izquierda y dijo enternecido: | 
-——No esperaba otra cosa de usted. : 
- Y Babrook apretó mi derecha, balbuceando con 
los ojos arrasados en Tégrimástio 0 2 
mo ... 
-—Gracias... pricias: Verdaderamente: no. sé có- 
  
 
	        
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