Full text: El cuarto núm. 111

  
vi. 
El un ay es pasado; he. aquí vienen 
aún dos ayes después de estas cosas. 
(El Apocalipsis de San Juan, es 12) 
En mi cuarto permanecí durante largo tiempo 
sentado en una silla, y mi embriagado cerebro daba 
- vueltas a todo lo que acababa de escucharle al se- 
ñor Selfridge. Tenía en la mano el sobre vacío, y 
lo besaba como besamos las cartas de amor en los 
momentos de embriaguez pasional. Lo contem- 
_plaba... Cómo había pasado todo... Olga y el amor. 
En torno mío la soledad inmensa. ¿Quién es el 
que me ama? ¿Quién es el que siente contento: de 
verme? ¿Quién se compadece de mi dolor, quién 
necesita mi vida, mi corazón, todo lo que existe en 
mí? ¿En esta gran ciudad, en este mundo que me 
rodea, hay tan sólo una persona que piense en 
mí y que, caso de hacerlo, sienta el calor del amor? 
No, no hay nadie. La que lo sentía ha muerto hace 
dos años, la única, la primera y la última, el eo- 
mienzo y el fin, la alfa y la omega. ¿Dónde estaba 
yo, qué hacía yo cuando ella moría? Aquella ma- 
ñana seguramente estaba ' laos borracho, 
  
  
  
  
  
 
	        
© 2007 - | IAI SPK

Note to user

Dear user,

In response to current developments in the web technology used by the Goobi viewer, the software no longer supports your browser.

Please use one of the following browsers to display this page correctly.

Thank you.