Full text: Pardaillan y Fausta (Bd. 20)

  
PARDAILLAN Y FAUSTA 141 
tro y del discípulo. El primero se mostró satisfe- 
cho y declaró que el Chico llegaría a ser un tira-' 
dor pasable, lo cual, en boca de Pardaillan equi- 
valía a decir temible. : 
Después de ¡a lección despacharon rápidamen- 
te el desayuno que los aguardaba y sin hacer caso 
de las miradas de Juana, Pardaillan y el Chico 
emprendieron la marcha dirigiéndose hacia la 
puerta de Bib-Alfar. e 
Muy triste y agitada por presentimientos si- 
niestros, Juana se situó en la puerta y mientras le 
fué posible siguió con la mirada a los dos hom- 
bres. Luego se retiró a su gabinete y se echó a 
-lHorar silenciosamente. Pero como éra una mu- 
chacha lista y resuelta, después de haber llorado 
unos momentos empezó a reflexionar. 
Obligada por las circunstancias a dirigir una 
posada muy acreditada, «a una edad en que sólo 
se piensa en juegos más o menos ruidosos, ha- 
bíase acostumbrado a tomar prontas resolucio- 
nes y ponerlas acto continuo en ejecución. El re- 
sultado de sus reflexiones fué el de ir al encuentro 
de uno de sus criados, llamado José, el cual de- 
sempeñaba las importantes funciones de palafre- 
nero en jefe y le dió algunas órdenes. 
- Un cuarto de hora más tarde, José salió de la 
hostería llevando de la brida un brioso caballo 
enganchado a una carreta. En ésta, tendidas so- 
bre haces de paja y envueltas en grandes man- 
tos negros, cuyos capuchones se habían echado 
por el rostro, estaban Juanita y su nodriza Bár- 
bara. Y el palafrenero José, con paso rápido, em- 
pezó a andar al lado del caballo, tomando el ca- 
mino de la puerta de Bib-Alfar, o sea el mismo 
que acababa de tomar Pardaillan, 
  
 
	        
© 2007 - | IAI SPK
Waiting...

Note to user

Dear user,

In response to current developments in the web technology used by the Goobi viewer, the software no longer supports your browser.

Please use one of the following browsers to display this page correctly.

Thank you.