Full text: 1.1911=Nr. 3 (1911000103)

  
  
  
  
  
Tras el hogar de Cupido, 
Es bueno que de un soplido 
Quede el lector enterado, 
Que nuede ser escoriado 
Si no andar prevenido. 
Por eso, que EL PICAFLOR 
NACIONAL, tiene su clave, 
De pescar al que no sabe 
“Ocultar su casto amor: 
Más si es un afilador 
De plaza ó de rinconada, 
A él va nuestra bofetada 
En la crónica siguiente, 
Para que sea obediente 
Y atienda nuestra plumada. 
  
COMO DIJIMOS ANTES 
“ 
: Agradecemos á la juventud entusiasta la 
Simpática demostración de aprecio dispen- 
Sada á nuestro primer número, más aún 
“tando, ha sabido esa misma juventud ayu- 
darnos á cruzar el estero de la crítica mor- 
daz en que cabíamos al presentarnos así, 
€ improviso, ante la opinión pública del 
— tiene en su seno plumas incapa- 
€ contrarrestar la verdad escrita. 
becuniario esfuerzo de la juventud se- 
Cn coroiTos el cable eléctrico en nues- 
E . mua labor periodística con la pré- 
tumba ambages ni tapujos, como por cos- 
de Suelen poseer algunos de nuestros 
as S colegas que tienen por estandarte 
Prensa libre de los afiladores. 
O. la aceptación de nuestro primer nú- 
Cariño Cnemos un ejemplo y una prueba de 
Ta que nos asegura muestra existencia 
1, ostener el programa que hemos pues- 
. E ommtiesto adjunto á la firmeza de 
mana entes en muestras crónicas se- 
a. » Nuestra pluma hará caso omiso á 
peitaciores, ella, respetará la moral y 
tienas costumbres, no se internará ja- 
más : 1 ] 
Me En el terreno inculto de las difamacio- 
E hadas por la ley. 
Xtractare A 
  
Ta pa 
0 aqueos en nuestras columnas de 
Ventud af ue tenga relación con la ju- 
Tazonada Aer por medio de una crítica 
ta; para En 'gna de que se tome en cuen- 
10 con la a 9 tenemos un buzón perfuma- 
tros buenos 54 correspondencia de nues- 
a TOS corresponsales. 
tículos e. serán responsables de sus ar- 
3 desequilibrios mentales. 
La Redacción. 
_EL PICAFLOR NACIONAL A 
MACANEO CORRIDO - 
a 
MA 
aquel caballero andante. 3 
  
En una noche sombría 
como boca é cocodrilo, E 
se ve á un paisano, tranquilo 
como si fuera de día. 
Silbando una melodia 
dedicada al ser que adora, 
se dirige sin demora 
hacia el rancho de su china 
y se pierde en una esquina 
de un pajonal de totora. 
Su flete—overo rosao— cm 
relincha de contenteza 
y meneando la cabeza 
como perro degollao, 
dando saltos de costao 
se mete por la espesura 
y con patada segura 
empieza á abrirse camino 
mientras el gaucho ladino 
se rasca una peladura. 
El caballo pega un brinco, 
pero el gaucho no hace caso 
porque es criollo, bien crudaso, 
como tres y dos son cinco. 
Mete espuelas con ahinco 
en los ojos del overo, : 
que, como viento pampero, 4 
después de trotar un rato 
echa á correr como un gato 
por un estrecho sendero. 
ps 
El hombre va bien seguro 
enorquetao en el bicho Me 
y llevao de su capricho — * LA 
cruza el llano con apuro. BE 
Su bisoñe lacio y duro 
va peinao' á lo Frascuelo 
y flameándole el pañuelo 
nuestro hombre desaparece 
en un sauzal que se mece 
en las costas de un riachuelo. 
  
Por fin encuentra un camino A 
que, como cinta de hilera, 
se tiende por la pradera 
como reguero de vino. 
En un punto blanquecino 
que distingue el caminante 
y junto 4 un ombú gigante 
se alza un rancho de totora 
donde vive la que adora 
, 
 
        
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