Full text: 1.1911,28.Okt.=Nr. 1 (1911000101)

  
  
Y Se e 
    
  
Aliá en sus mocedades, y en el pueblo de San 
José de las Polvaredas, antiguo teatro de las 
Tvalidades locales de Tapias y Morales, do» 
“Mastacio López, había sido más conocido y 
Mentado bajo el apodo de Florcita, apodo que, 
on los años, poco á poco se fué borrando de la 
Memoria de todos. 
b Era en aquellos tiempos un paisanito de pue- 
lo, un muchachón muy limpio y compuesto, de 
nrisita diplomática y aire complacido, corte- 
Mnto asiduo «de jueces de paz y comandantes 
llitares, de secretarios municipales y oficia- 
de policía, de todos cuantos revestían au- 
STidad y significaban influencia. 
+ Aprendió escasamente á leer y á borronear 
su firma y complicada rúbrica, en las escuo- 
- pueblito, y en este viaje diario que 
na a caballo desde la chacra de su madre, 
buena mujer cuyo marido había muerto en 
tom roatera, el paisarito se acostumbró desde 
eo mostrador de las pulperías, Á ese 
Do io, como le llamara Sarmiento; y se 
a hores muertas en aquella sociedad, oyen- 
  
  
do : : : : 
: En silencio, mientras se comía “su peso de 
tortas» : : 
Nas”, l:s relaciones de los payadores y las 
tas de los guapetones, haciéndose chiquito 
“ndo craltados los paisanos con la bebida 
US discrciones, salían á relucir los cuchillos 
hrrolaban los ponchos. : 
Orque eso sí que no: no pertenecía al mú- 
Mer : 
tien, de los guapos y peliadores, y formaba 
'Pre en el grupo de los que se quedaban 
Con . : 
10 cn misa cuando sonaba afuera las latas 
de ts e : 
leg: 9S policianos 6 era de los primeros que al 
uE a policía se adelantaba hasta el pale=- 
CON un vaso de bebida ofertario á la 
á 
Oria: - - , 
ridad y á ponerse á sus órdenes. 
tune, entras el policiano, con aire de impor- 
Su de apuraba el vaso ofrecido, Florcita, con 
mria . . . 5 mea 
Palms risa servil de incipiente oficialista, le 
ción el caballo y le entablaba conversa- 
ue 10 se quiere apiar, sargento a 
ra amigo; ando é servicio... ¿Cómo va 
Snte por aguí? 
_—_ z , 
— e ho más, mi sarsento. 
LN nu . NT . 
Sino? 9 hay mamanus?... ¿No se ha peliau al- 
SID : , 
chugl ' ande!... tuitos más frescos que la le- 
. > : : 
". Puede dirse tranquilo no más... 
  
— El Secreto de Fiiorcita 
  
Se dedicó después á la política, y caman- 
dulero y amigo de quedar bien con todos, pro- 
miscuaba con los des oficialismos rivales, ha- 
ciendo en cuanto era posibla la corte al juez 
de paz D. Juan Tapia y al comandante militar 
D. Miguel Morales, su contrario. Y en los tran- 
ces difíciles hacíase humo, ó se cenfermaba gr: 
vemeste, hasta que el período crítico pasaba. 
Las disensiones de los.dos caudillos, lo en- 
contraron así, á igual distancia de ambos 
cuando las influencias gubernativas intervir 
ron para unir á Tapia y Morales en una causa 
  
  
  
  
  
     
común, premiándolos con dos bancas en la Le- 
gislatura, Florcita aparcció de muevo servicial 
y deligente, mereciendo también una buena pi- 
tanza y el tan soñado puesto de secretario mu- 
nicipal. 
Su importancia ereció rápidamente; hizo via- 
jes á la ciudad, obtuvo empleos, aprendió los 
negocios públicos con la lectura de los diarios, 
y siempre á la sombra de los dos antiguos sc- 
ñores da su terruño que figuraban ya entre los 
ases de la política metropolitana, mereció tam- 
bién los honores de una banea en la Legisla- 
tura, distinguiéndose tanto allí por la docilidad 
d2 su voto y por la oportunidad do sus oficio- 
sidades, que pasó bien pronto ascendido á la 
capital como uno de los diputados al Congreso 
de la Nación. 
Convertido él 
peder á peder cem sus 
para no que 
cuarto de hora político, 
tada clásica, la zancadilla 
voltaretas y hasta 
gran definitivamente 
  
también en un as, trató de 
mismos protectores, y 
tuvo también -su 
dando á tismpo la | 
criolla y las 
mortales que cons:x- 
los políticos de su la 
ser menos otros, 
  
TT q 
10as 
saltos 
    
Y hele ahí, con antesala llena de gents en su 
casa, y con la nube de satélites en los pasillos 
] L 
  
    
de la Cámara, atendiendo á tedos con la 
sonrisi y aire complacido de otros tiempos, 
aunque écn cierto imperio e la voz y «ierto 
apremio en el lenguaje, no muy correcto to- 
davía. 
Y un joven periodista 
viene á despedirsa de él p: 
pueblo, le da les gracias por 
que lo improvisa candidato y 
provincial por la sección que le 
rural, su protejido, que 
volverse Á 1 
su eficaz ayudo, 
seguro diputaii 
responde; y 
    
  
mientras algunos pobres diablos esperan Jrmit 
demente ahí cersa, á que los atienda el influ- 
yente personaje, éste alarga un plicso á su pro- 
tegido y le promete su avuda: 
—Que le aproveche, mi amico... 
la nota pá el Comisario; deselá y 
quilo, no más. 
ias, señor, 
0 le parece? 
Aquí tien: 
tran- 
   
estese 
otra vez... Reuniré á los 
Haré prepaganda en los 
  
  
  
      
. Ges de dealén de Florcita. 
qué...! Si quiero salir diputao, s mi 
censejo y no alborote el cotorro... Y anra, es 
prueba que lo estimo le voy á decir el ser=eto 
  
del éxito. Acerquesé pá que mo oigan esos. 
Cuando esté en la Cámarn, lo primero dise 
plina, y por a afirmativa de pie pa los pro: 
yectos del govierno y todes las cosas que ven- 
gan de arriba, y por la megativa sentgu, que es 
como echar el revés de suerte á la taba, pá 
i- 
  
  
  
  
      
  
 
        
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