Full text: 1.1911,25.Nov.=Nr. 5 (1911000105)

  
  
  
y 
El mate de leche — 
— 
—¿ Un matecito, don Paulino? 
¡Para qué ha tomado: esa Muleariad 
=—La molestia. ¡será suya, porque ese mate... 
Esta intichachas de ahora, don Paulino, no son 
las “de muestros” tiempos. Los extranjeros, 
ión si actitud ner rasta, lo van cambiando to-- 
ro 
    
   
  
  
  
   
  
       
    
  
“país. EA 
ted, señora ?- ú Es o 
está. en: "buena mano, 
ts 
E el gnsto.. 
—Después de usted. 
me usted “el favor.. 
Sirvasé €: ¡hum, ¡hm 
ión de -cumplimientos, don Paulino, que 
  
ese mate ha sido cebado para usted, y si se-an-, 
da con tantas pedagogías va usted á tomarlo frío 
y va áeserle como purgante en la barriga. Noso- 
tros, á nuestros años;'ya no estamos en edad de 
andarnos con tantas: botánicas con las mucha- 
chas. Tome .usted primero, que es la visita, que 
ya tomarentos nosotros después. 
Don Paulino hizo dar un semicírculo al mate 
— de plata que tenía en la mano, ofreciéndoló á' los? 
catorce necios que formaban la asamblea; luego, 
como buen criollo viejo, estiró el morro hasta: el: 
medio de la bombilla, erizando el bigote como uña 
vizcacha. Su. horroroso semblante marcó aquella 
expresión que revestía Aristademo en el Edipo 
de Sócrates. Lanzó un escupitajo del tamaño de 
un plato y devolviéndole el; mate á la sirvienta; 
dijo: [ 
—Muchas gracias, misia Josefa, 
—¡Cómo don Paulino! no le eu á “ústed el 
mate de leche? 
—No lo puedo tomar, señora A 
——¡Si. lo. hubiéramos Sabido! -.. Andá, mucha- 
cha, volenlo, * echale yerba nueva, poné nn fierro 
á calentar y cebalo::con agua... ¿O a sua 
amargo? 
—BSeñora, 
—¿Lo prefiere: dulce? . 
—Cuandoes: con yerba argentinas, sí señora. 
—Pues á mí (ohservó uno de los de la rueda) - 
me gusta mucho el máté con “leche, ya “lo ¿eben 
no siendo cón' leche... 
( 
"todos, 
sis! Mate con ratón, 
—¡ Quieren ustedes saber cómo fué que tomé 
nte de un modostan... raro? 
=—Sí, sí, Sí-cuente, cuente, dijo cada cuál dejan- 
do si posición de necio erguido para. tomar la 
ae tonto en expectación. Losmás.cruzaron la pier- 
ha, ino retorció hasta losojos el bigote, “tosieron 
las muchachas con: indiferencia; los ma- 
chos con ahinco. 
— Don Paulino comenzó: 
—kEn 1881; enuna tardemny. fría de invierno, 
llegné 4 la estancia de las Tres Cruces que queda 
así como quien va de la estación: Chas para el 
pueblo de Rauch, como unas doce leguas arriba, 
al margen de un pantanoso arroyo: Jl sol acababa 
de entrarse, S6/asoleaban las gallinas, las. nubes, 
en contacto. coñ la tierra, escondían los* Árboles, 
los cielos, los animales y la circundistante, inmen- 
sa rueda rueda con su cobja húmeda, encenizada 
y frífida., Pedí permiso para hacer noche. Después 
de desensillar y. manear mi caballo. hiciéronme 
entrar en la cocina, donde algunos hombres se 
ocupaban en asar maíz, en referir los episodios 
aventureros del día y len darle á la bombilla. En 
+.el centro del cuarto, en el lugar construído con 
y 
Y 
>/al mansito calor de “la viva y 
canillas enterradas, una vieja espumaba un pu- 
cherazo. y doraba una ensartada manta amarilla 
alta flama, que ro- 
bustecía de cuando en cuando con los verdosos y 
trascendentes hastiones de la leña de la caliente 
cénia/ En ese punto mismo, del fondo de la ca- 
sa llegó hasta la cocina la gangolina de los pe- 
!rTos, una vibrante voz humana luego, y pisadas 
repetidas después, entrando á poco un jovencito 
rubio de muy» buen aspecto, con-un gato boreino 
, de la:cola, ya sin pensamiento y: paralizada la. san- 
gre y que tiró cerca del fogón. La vieja se volvió 
hecha una víbora, con su espumadera en la mano. 
“¿Ques es. eso?” preguntó. ; 
—hkUn gato. montés, contestó el joven. 
—¡Gato montés! Si es la única gata que que- 
* daba en la casa; estaba la pobre recién parida; 
“los gatitos están en la volánta. 
      
¿Está segura, ña, Rosario? ¿Está segura de 
¡e ste... individuo no sea un gato montés? 
con yerba argentina, parnanguás Ú parnanguag gia. 
—i¡Qué rareza queno Je, guste el mate, de Je- 
che siendo argentino! 
—fAh! cuando es ma cosa tan rical, 
— Riquísima ! Hi 
—j¡ Especial! - 
-—¡Maeanuda! 
—El mate de. leche, Por más que digan, es una 
cosa que manda earacú 
—Me ha gustado mucho, señora; en 'ótro tiem- 
po, era incansable; pero la última vez quelo: to- 
mé me lo sirvieron de un modo y TATO.... 
—;Cmm eanela?* ! ve NN 
—No, señorita. : a 25 
—¿Con cáscara de naranja? a 
Tampoco. : Tl. 
—¿Con toronjil? - 
—No aciertan ustedes. 
—¿Con azol? 
señor, Con ratón. 
—¡Mate con ratón! 
—¡Qué ocurrencia, mate .de Jeche con. ratón. 
—¡Qué ocurrencia! Mate de leche COB. .e ¡AF . ! 
Algún inglés sería. > 
—No, señorita, era arcentido. 
   
     
—A wey, enentenós, don Paulino, cuentenós. ¡Je- 
=—¡ Pero no sabe que el gato montés es color 
tigre, y mincho: más grande? 3555005 
— —Pnede haber degenerado, ña -Rosario, puede 
haber degenerado. Lo-que es á mí nadie me quita 
"del cerebelo que-este. felino, 'si no es montés cruza- 
do, com nutria es por lo, menos. un: gato pajero. 
Toreja y! enla cola 
—Si es la gata borema, si es la, misma... ¡po- 
bre , animal !,¿No la conoce en el zarcillo de la 
rabona? 
— ¿Zarcillo en la oreja? ¿Cola rabona? ¡Usted 
principia..á envejecer, fa Rosario! Qué idea le 
ocurre “de confundir al último de, mis radilardus 
con este horrible Feliz onca! Esto que usted to- 
ma por) Zarcillo es un-mordizcón de mi perro el 
Guascudo y 'esta, media cola, que Je, falta... ¿Ha 
acomodado sn caballo, señor forastero? añadió di- 
rigiéndose á mí con un” tono que me desconcertó, 
pues no sé si me brindaba: la hurlaz la ironía ó 
el avasajo, todo elló contimma- encantadora somri- 
en, elegantes modales y voz tan dulce, y sonora. — 
Tn lo que de mí dependa quedará uste muy sa- 
itisfecho: de las Tres Cruces: La icenaí será bastan- 
  
te pasable;. pero, “por. muy fatigado que se en- 
“cuentre dudo que pueda conciliar el sueño. Nos 
ha venido, señor, una verdadera plaga, una de 
las. se harbaridades de Egipto. Luego, cuando va 
ya á acostarse, le aconsejo que saque la vela del 
“candelero, la ponga en el suelo y se tape después 
- hasta la 
cabeza. De lo contrario, messicurs les 
ratains no lo dejarán dormir, 
  
    
 
	        
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