Full text: Año 1.1912=No. 2 (1912000200)

MULEY HAFID INTIMO 
esos deportes delante de Sidna, éste les 
ha condenado de tal suerte que el indis 
creto no ha vuelto á sentir el menor de 
seo de ellos. 
Los viernes, el día que los moros des 
tinan al descanso y á las prácticas reli 
giosas, el Emperador de Marruecos sale 
de la parte interior de su Palacio y va á 
hacer oración en una de las mezquitas 
que se levantan dentro del recinto amu- 
fallado de su casa imperial, después se 
dirige á Dar Debiba, su huerta predilec 
ta, situada á dos kilómetros al Sur de la 
ciudad. Dar Debiba es una hermosa 
quinta de recreo, frondosísima en laque 
hay encantadores parajes y verdes pra 
deras rodeadas de árboles. En el centro 
£ e ve un edificio de regulares proporcio 
nes. Muley Hafid no va siempre á Dar 
Lebiba , — quiero decir que no pasa en 
esta huerta todos los viernes—pero en 
época de primavera y en el invierno, 
cuando los días son despejados y her 
mosos gusta de este esparcimiento. La 
expedición en estos casos se compone de 
S. M. Sherifiana, de algunos de los 
miembros del gobierno y de uno de sus 
amigos íntimos, elegido entre el reduci 
dísimo número de los que pueden gozar 
este previlegio. 
Entre estos últimos, el que trata el 
Emperador con más intimidad y más fa 
miliar afecto es Si Dris, de la misma 
edad de Hafid, su compañero en los inol 
vidables juegos de la infancia, su cama- 
fada y condiscípulo en los estudios que 
Juntos cursaron en Marraquesh primero 
y Larache después; y que hoy conserva 
hacia el Sultán aquel imborrable cariño 
que surgió después de un enfado de niños, 
á merced de la ocultación de alguna tra 
vesura de jóvenes cometida en alegre co 
laboración. 
Si Dris va tan á menudo á Palacio, 
que casi puede decirse que vive en él, y 
siempre está al lado del Emperador, que 
solicita en distintas ocasiones su consejo, 
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siguiéndole al pie de la letra en muchos 
casos por reputarle prudente y desinte 
resado. 
Si Dris, en suma, el único amigo de 
Muley Hafid. 
Con él pasa algunos viernes en Dar 
Debiba y con él come la mayor parte de 
los días: es decir, Si Dris no come con 
Hafid, sino después de él y á su presen 
cia. 
El Emperador de Marruecos come 
siempre solo. Sus esclavos van colocan 
do sobre la baja tarima que le sirve de 
mesa las viandas que Sidna consume con 
regular apetito. Después de tomar la 
comida y hecho el lavado de manos y de 
boca con exquisita escrupulosidad, las 
viandas se sirven á los que han recibido 
la inapreciable merced, el alto honor de 
haber sido invitados á la mesa de S. M. 
Sherifiana: mejor dicho á la segunda me 
sa de S. M. 
Hafid divierte también sus ocios con 
la literatura. No en balde es uno de los 
poetas más inspirados de su tiempo y 
uno de los letrados más eminentes de su 
época. 
Su diversión predilecta es reunir á al 
gunos de sus íntimos y á los ulemas más 
sabios y competentes en estudios filoló 
gicos, y poner á discusión un tema de 
jurisprudencia, de Teología ó de Gramá 
tica. Posee profundos conocimientos al- 
koránicos y conoce á los más ilustres 
compiladores y comentaristas del islamis 
mo. Alguna vez llama algún faquí drani, 
un erudito que reune á este mérito el de 
leer magistralmente el árabe literario, y 
ante un senado compuesto por sus ínti 
mos y algunos de sus ministros, á leer 
una de sus composiciones poéticas, que 
hablará el recitador con su arte. No ne 
cesito en insistir que el auditorio dedica 
« sinceras » alabanzas al insigne vate.... 
Recientemente, como creo haber dicho 
antes de ahora, ha escrito Muley Hafid un 
interesantísimo libro, titulado: “Expli-
	        
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