Letras 
81 
“NENIA”, DE GUIDO SPANO 
Para «Letras» 
«Nenia» no es una niña...—así ha 
bla Estrada de «María» de Isaac. Es 
una cantiga dulce y suave que destiló 
sus estrofas como gotas de llanto. Es 
más que la terneza de una mujer; la 
melancolía de un arpa, donde el senti 
miento de América ha depositado su be 
so fraternal. . .No, no es una niña, como 
confunden los apologistas de Guido,— 
incluso David Peña,—catalogándola en 
la nomenclatura femenil de su parna 
so: Amira, Raquel, Dina. María del 
Pilar; es una lamentación, sentida y 
honda. No es el canto elegiaco en bo 
ca de Geremías; es la bordona grave 
tañendo su verso popular ante los es 
ponsales del dolor .. 
—Son de esas vulgaridades que tie 
nen éxito—me dice el viejo -Horacio 
que acaba de vendimiar su nuevo año 
con un nuevo laurel.— 
«Mañana Domingo 
Se casa Peringo, 
Con un pajarilío»... 
¡Vea Vd. qué gracia!.. .Y sin embar 
go, educan, se generalizan, se hacen 
célebres. . .Nenia! ¿quiere Vd. una com 
posición más sencilla, más espontánea, 
más sutil? Pero, es sentimental y de 
allí su divulgación.. . 
Y me acordé de la eternidad de 
Anacreonte a través de sus heptasíla- 
bos, elementales pero impregnados en 
las mieles del Himeto... 
«Son versos tan sabidos, que ense 
nan a leer—asegura González prologan 
do a Maucci las «Rafagas» de nuestro 
bardo. Y define—y bien, —el concepto 
fundamental de esta nota doliente de 
la lira americana: «Nenia». 
Pero el Paraguay, que la ha apren 
dido de memoria, que la ha divulgado 
hasta en sus selvas infinitas, la ama y 
la discute, la siente y la rechaza. Hay 
un verso que produce dolor en el alma 
nativa: «Ya no existe el Paraguay»... 
—No solo sigue viviendo el Paraguay 
contra la opinión rimada de Guido 
y Spano, el viejo bardo argentino,—di 
ce el Dr. Ignacio A. Pane, catedrático 
y escritor,— sino que además, ha encen 
dido de nuevo la chispa de Prometeo... 
Y otro educacionista, el señor Juan 
E. O’Leary, que hace malos versos, pe 
ro que es entusiasta en la defensa de 
su país,—-recrudece el concepto: ■ 
— El vate agorero—dice,—cantó la 
desaparición del Paraguay, interpretan 
do, talvez, la aspiración del vencedor; 
pero, a pesar de las lamentaciones del 
urutaú argentino, el Paraguay existe... 
A estas opiniones que informan de 
cierta gula patricida, age na a los sig 
nos de concordia de la época, se opo 
ne la templanza y el juicio sereno de 
los primeros hombres del Paraguay: 
Manuel Gondra, columna fuerte de la 
intelectualidad paraguaya, sabe bien de 
este sano lirismo de uno los primeros 
clásicos de América; y el Dr Manuel 
Domínguez, delicado prosista, cumpli 
menta en su hogar a sus amigos argen 
tinos, haciendo ejecutar al piano a su 
esposa, la «Nenia» romántica y senti 
mental que por boca de una joven pa 
raguaya ensayaba tiernas endechas en 
idioma guaraní... 
«Nenia» no fué el «delénda Cartíla 
go» de Catón el antiguo que alzaba los 
puños frente a la urbe rival; fué el 
«¡Finis Polonie!» en boca de su más 
ferviente defensor, en el alma de su poe 
ta. Fra Hannón contristado, escribiendo 
su periplo en estrofas sintéticas; Rioja 
mismo, enseñando a llorar a Fabio so 
bre las destruidas calles do Itálica. . . 
Porque ningún defensor más bizarro
        
© 2007 - | IAI SPK

Note to user

Dear user,

In response to current developments in the web technology used by the Goobi viewer, the software no longer supports your browser.

Please use one of the following browsers to display this page correctly.

Thank you.