Letras 
103 
EL MOVIMIENTO LITERARIO 
ACERCA DE LA LECTURA Y ESTUDIO DE LOS POETAS 
Un profesor de literatura, queriendo 
fomentar en sus alumnos el espíritu 
crítico, dió por tarea a uno de estos 
un ensayo sobre un poeta cuyas obras 
se cuentan entre las más voluminosas 
. de la literatura española. 
Puesto en amargos aprietos, ocurrió- 
seleal joven estudiante pedirme consejos. 
Dos métodos hay—(líjele compasivo, 
--ancho el uno como camino real, y 
abierto años ha por los historiadores 
de la literatura y los críticos; estrecho 
y escabroso el otro y es el (pie has de 
crear tú mismo a costa de muchos es 
fuerzos. 
El método es éste: antes de estudiar 
al poeta, has de estudiar la raza a que 
pertenece, la época en que vivió, el 
medio social en que le tocó en suerte 
luchar por la vida. 
Conocidos estos tres puntos, podrás 
saber qué hombre filé. 
Porque es menester desconfiar de lo 
que los poetas nos cuentan (o cantan) 
acerca de sí mismos. 
Llenos de confesiones están sus li 
bros, pero si antes de leer al poeta, no 
conoces al hombre, estarás en peligro 
de no resolver elenigmade su carácter 
y de interpretar erradamente sus obras. 
Suponiendo, pues, que con muchas 
investigaciones has logrado «situar» en 
el espacio y en el tiempo a tu poeta, 
que ya sabes al dedillo todo cuanto 
puede saberse acerca de su familia y 
amistades, de sus maestros y condisd 
pulos, de su profesión (ya que de ver 
sos rara vez suele vivir el hombre) y 
de sus éxitos o fracasos en ella, empe 
zarás a estudiar sus obras. 
¿Qué has de buscar en ellas? Sen 
saciones e ideas, adquiridas o formadas 
de mi modo peculiar y expresadas en 
un estilo propio, llevando ambas, si así 
puede decirse, el sello de la tierra de 
donde brotaron y el timbre de la voz 
que les dió expresión, 
A la verdad, unas y otras toman un 
tinte personal al atravesar la mente 
del poeta, y al fundirse en ese crisol se 
transforman. Pero conociendo ya al 
hombre sabrás descubrir bajo las di 
versas metamorfosis la impresión pri 
mitiva y real y calcularás así la sin 
ceridad de aquella poesía. 
Tres objetos suelen, cual más cual 
menos, atraer la atención del poeta y 
proveerle de sensaciones e ideas: la Na 
turaleza, el Hombre y Dios y puede 
decirse que según predomina uno de 
estos proveedores, la poesía varía de 
carácter, es más o menos vigorosa y 
sube o baja en valor. 
Si lees con cuidado al poeta que tu 
maestro designó para víctima de tu 
primer ensayo, advertirás que tenía 
cierto modo especial de mirar a la Na 
turaleza. Sus ojos descubrían matices 
que otros no veían; tenía oído finísimo 
para ciertas armonías de la tierra, del 
cielo y del mar que nadie, fuera de él, 
percibiera. Todos los sentidos de tu 
poeta eran peculiares y personales hasta 
el punto de que las .sensaciones, perci 
bidas por ellos, fueron su'propiedad ex 
clusiva y,encarnadase incorporadas en 
sus versos, se singularizaron entre todas. 
Leerás, pues, con atención al poeta 
y apuntarás sus sensaciones visuales, 
auditivas, etc., en forma tal que, al 
acabar la lectura, puedas hacer un in 
ventario de su sensibilidad. 
Siendo un gran poeta, te asombrará 
la riqueza y esplendor de aquellas sen 
saciones y al principio la deslumbrado 
ra abundancia de imágenes te produ 
cirá verdadero vértigo. Pero, paso a 
paso, aquélla variedad irá sujetándose
        
© 2007 - | IAI SPK

Note to user

Dear user,

In response to current developments in the web technology used by the Goobi viewer, the software no longer supports your browser.

Please use one of the following browsers to display this page correctly.

Thank you.