FRAY VERDADES 
COLflBORACiOn 
EN EL HOTEL 
¡Que escándalo! 
Jesús, el hijo de José y de María, 
que tanto amó á la Humanidad y par 
ticularmente á los niños, pues aquel 
sublime Apóstol de ideas libérrimas 
y redentoras, dijo en cierta ocasión, 
al ver que un grupo de inocentes 
criaturas trataba de aproximársele: 
Sinite párvulos venire acl me; presen 
tará indudablemente su faz llorosa 
ante los atropellos y vejaciones de que 
son víctimas los niños asilados en un 
hospital de esta ciudad, por parte de 
las reverendísimas é impecables her 
manas. que prestan sus servicios en di 
cho establecimiento benéfico. 
La República Francesa, obrando 
con un altruismo que 1* enaltece, 
arrojó de los asilos de beneficencia pú 
blica á esas mujeres sin conciencia que 
solo saben espumar las ollas, como 
Sancho, y los enfermos en vez de ali 
mento sano y nutritivo, le dan agua 
chirle y les hacen objeto de las más 
crueles torturas morales. 
Esas hermanitas del Hospital de 
Niños merecen burilarse en una plan- 
ch" de acero: son dignas, en una pa- 
b'bra. de que sus respectivas y res- 
retablos figuras se eternicen en el 
bronce ó en el mármol ó en piedra 
berroqueña, que para el caso es lo 
mismo. C\ 
Para que los amables lectores de 
Fray Verdade?: reconozcan, una voz 
más, el procedimiento que emplean 
esas benditas hermanas, para explotar 
á la niñez huérfana y desvalida, va 
cia i á narrar á la ligera los hechos, 
tute persona fidedigna nos delata, rea 
lizados con premeditación y alevosía 
por esas que se llaman enfáticamente 
sacerdotisas de la caridad evangé 
lica. 
Abran .os lectores el paraguas que 
empieza el chaparrón: 
El director del consabido Hospital 
de Niños, sin encomendarse á Dios ni 
al Diablo, autorizó á las hermanas 
para que éstas cobren dos pesos mo 
neda nacional, por cada curación que 
se practicase en el piso alto de aquel 
edificio. 
Y esas hormiguitas místicas recau 
dan por ese ramo entre la mesnada 
católica la cantidad de ochenta á cien 
pesos mensuales, con destino á una 
biblioteca, la que además de ser regalo 
de las fanáticas fieles, única y exclu 
sivamente sirven aquellos libracos, 
para entretenimiento y solaz de vías 
hermanitas plácidas y mofletudas en 
sus largos ratos de ocio. 
Mientras á la sombra de la infancia 
desheredada de la fortuna viven y 
medran esas sabandijas místicas, las 
infelices criaturas carecen de coche 
citos para pasear ó los pocos vehícu 
los que hay disponibles en el bendito 
asilo, sólo los utilizan aquellos niños 
. na tienen la suerte ó el privilegio de 
* btener una recomendación para la 
“Superiora”, 
Y lo más grave del caso no es lo 
<>ne ocurre con respecto á los niños, 
que en número de cuatrocientos se 
hacinan en el precitado hospital, sin 
ne puedan sentir la alegría del vivir, 
puesto que allí tienen que esperar al 
gunos inocentes, una veintena ó trein- 
El Pasajero—¡He comido como un 
fraile! 
El Cura—(Cou un poquito de es 
trilo)—¡Ha comido usted como un 
animal! 
El Pasajero—(Flemáticamente)— 
Eso precisamente es lo que quise de 
cir. 
ta días para ver el sol, que es la dicha 
de esta vida prosaica y terrena. 
Lo más grave del caso, decimos, no 
es eso, sino que mientras diariamente 
oye misa en la capilla del estableci 
miento el personal del mismo, los po 
bres enfermitos quedan abandonados 
á, sus propios esfuerzos. 
Los que vuelven de Roma 
No solo los argentinos y argentinas 
han ido á Roma, también se han dado 
por allí una vueltecita los españoles y 
españolas. Una de ellas, que antes de 
ir era católica á medias, ha vuelto de 
Roma anticlerical y anticatólica del to 
do. Qué bien dijo aquel que dijo: 
Roma veãuta fede perdida. 
Esta, dama, hace revelaciones sensa 
cionales á mi buen amigo el presbítero 
español José Ferrandíz. Allá van y... 
¡ eehale bufach al catre! 
—-“No volveré más á Roma, ni iré 
á ninguna parte en peregrinación—me 
ha dicho.—Se viaja arehicómodamente 
en vagones repletos, como cubas de 
sardinas, de un público soez é hipó 
crita insufrible que alterna los cantos 
y los rosarios con el comer y más co 
mer, empinar el codo y despellejar al 
con la más evangélica grosería. ¡ Qué 
glotones, bebedores, y agresivos! 
-—Uracias en nombre do la clase. 
—Demasiado la conoce usted, cléri 
go empecatado. Yo creo que eligen lo 
más bruto de ella para las peregrina 
ciones. 
—No, querida, es la sociedad espa 
ñola que arroja su basura al coto cle 
rical: ya no se ordenan otros que los 
zopencos reñidos con la azada «íhe ahí 
el secreto. 
—Comprendido. Por supuesto que 
la moral... un tantico peregrina. Se 
ñas convenidas, flirteo, .juegos de ma 
nos en cuanto anochece, tacto de pies, 
miradas, apartes, guiñar de ojos... he 
sorprendido entregas de cartitas, al 
gún beso, palabras sueltas nada edifi 
cantes, y otros signos de cosas non 
sanctas entre curas y beatas.y entre és 
tas y otros peregrinos seglares. 
(Continuará). 
GR 
CANTAR 
prójimo cruelmente. Sobre todo los cu 
ras se hacen insufribles por su falta der 
educación, y su prurito de imponerse 
Una monja y un fraile 
dormían juntos, 
porque tenían miedo 
de los difuntos. 
¡Ole salero! 
Duerme niña conmigo 
que tengo miedo. 
: VERIDICO 
A una niña dé 9 años 
(en el confesonnrío) 
—j Cómo te fué en el examen, hi- 
jita? 
—Bien, padre. 
—¿Rezaste todas las oraciones que 
te indiqué? 
—Sí, padre. 
—¿ Ves ? 1 Es la Virgen la que te ha 
ayudado. 
—Sí. padre, pero yo... venía á 
acusarme de... haber robado á ma 
má 0.50 centavos el día antes del exa 
men. 
—Está muy mal hecho, ¿ y en qué 
empleaste ese dinero? 
—Como usted, padre, me dijo que, 
para que me fuera bien en el examen, 
debía rezar mucho, prender una vela 
á la Virgen y traer á la iglesia algún 
dinero que se repartiría entre los po 
bres. yo con el dinero que robé á ma 
má compré dos velas que encendí á la 
Virgen y el resto lo coloqué en la al 
cancía de la iglesia. 
—¡ Ah! Entonces es otra cosa. La 
Virgen ya te lia perdonado hijita 
puesto que te ha permitido pasar de 
grado. Y ella misma so encargará de 
devolvérselo á tu mamá. 
Y tú procura siempre emplear así 
el dinero, la Virgen te protegerá. 
T. Sicilia. 
Nota.—Es un hecho' ocurrido ayer 
mismo á una niñita de tercer grado, 
contado con todo el candor y la ino 
cencia que caracteriza á los niños. 
Diciembre 10 de 1908. 
Concurso de chistes 
y cuentos de FRAY VERDADES 
VII 
En un descuido de San Pedro se 
coló en el cielo un judío. No pudiendo 
expulsarlo, se buscó para transigir un 
párroco para que lo bautizase. 
¡Horror! En el cielo no había ni 
un solo párroco. 
Gallo. 
viti 
El teniente.—¿Rezamos juntos las 
horas, señor cura ? 
El cura.—Las rezo ai despertarme 
por la mañana. 
El teniente (con sorna).—¿De ve 
ras? 
El cura.—¿Lo duda usted? ¡Brí.ii- 
da! ¡Bríjida! Veiií. Dime, ¿qué es lo 
primero que yo hago en cuanto des 
pierto ? 
„Bríjida (toda ruborizada).—¡Se 
ñor cura! ¿De veras quiere usted quo 
lo diga? 
Herodoto. 
in 
“¿Si se arrojara una bala de cañón 
desde el sol, cuánto tiempo tardaría 
en llegar á la tierra?” Esto pregunta 
ba un fraile que tenía la oportunidad 
de visitar todos los días á algún ve 
cino. precisamente á la hora de co 
mer. 
—Mire. Padre—le resooudió eiViue- 
ño de casa—una bala de cañón no lo 
sé; pero si sueltan un fraile, llegaría 
á la hora de servir la sopa.
        
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