Full text: 1.1897,12.Sept.=Nr. 11 (1897000111)

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VIDA MONTE VIDE AN A 
nos duela decirlo,—la dijo con frialdad y 
falta de.colorido. El bailabley el concertante 
son también dos de los trozos inspirados y 
de efecto de este acto. 
Los pasajes descollantes del primer acto 
son: el terceto de Azael, Neftépy Amenofis, y 
el concertante final. 
En el segundo son de notarse: el brindis 
de Aqael, el duello de Nefté y Amenofis, la 
gran marcha con que finaliza este acto y’ 
que es de gran efecto, y la escena del baída- 
ble coreado, que es también de mucho efecto 
y que abunda en carácter y felices motivos 
musicales, pero que no fué desempeñado co 
mo era de esperarse por la compañía Ferrari 
por falta de ensayo. 
El acto final tiene de sobresaliente el pre 
ludio orquestal que Mascheroni supo hacer 
lucir; la romanza del tenor, que es uno de 
los trozos finos é inspirados, que Mariacher 
dijo bien, pero sin intensidad dramática; el 
dúo de Azael y Jeftelé\ el himno final, y los 
ballets, que sonoriginales y de bonito efecto. 
Algunos pasajes de II figliuol prodigo nos 
recuerdan demasiado la Aída de Verdi, de 
la que Porchiellí ha tomado, la música des 
criptiva y pastoril del último acto y la ro 
manza de la soprano. 
Con una sola audición no podemos formu 
lar un juicio acabado de la obra, por cuya 
causa quizá habremos pasado por alto mu 
chas de sus bellezas y no habremos hecho 
notar sus deficiencias. 
En cuanto á la interpretación que de ella 
hicieron Mariacher, Scotti. Rossi, la Bona- 
plata, la Guerrini y sus acompañantes, de 
bemos decir que dejó mucho que desear, 
juzgándola en conjunto, pero hubieron cier 
tos pasajes de la partitura en que no faltaron 
aplausos merecidos y entusiastas. La masa 
coral va mejorando y Nepoti consiguió en 
esta obra que los señores coristasno gritasen 
tanto como de costumbre. Mascheroni, en 
rigor de verdad, ha sido el héroe de la no 
che, pues ha sabido, con su orquesta, hacer 
lucir la patitura de Ponchiellí. 
* 
* * 
Rigolelo, la hermosa producción que ate 
sora una de las más notables páginas del 
gran Verdi, elgran Quártetlo con que conso 
lidó su fama el inspirado y fecundo maestro, 
venciendo las resistencias y acallando las 
murmuraciones de muchos críticos destripa- 
dores de antaño, ese sublime spartito que ha 
desmostrado al mundo que Verdi sabe dar 
vida á las más brillantes concepciones mu 
sicales, y que combina la armonía y la me 
lodia con la perfección que muchos creyeron 
patrimonio esclusivo de Wagner, Meyem- 
beer y Gounod, Rigoletto, decimos, fué la 
partitura que la compañía Ferrari puso en 
escena en Sons, la noche del mártes', en 
sustitución de la no menos brillante Aída 
que había sido anunciada pero que fué sus 
pendida por una indisposición de Mariacher. 
La ejecución de la magistral partitura 
ha sido de las mejores dé esta temporada. 
De Lucia se presentó bien posesionado del 
papel del divertido Duque de Montova ; dijo 
con espresión y desenvoltura la popular 
Dona e mobile, que es en lo que sobresale 
de la obra, pero la baílala: questa o quella 
per me pari sono la dijo sin gracia ni inten 
ción, lo mismo que el quartetto: bella figlia 
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Plaza Constitución ó de la Matriz de Montevideo — Costados del Oeste y del Sud—( De fotografía) 
dell amore. Fué, con justicia aplaudido en 
el dnetto : E il sol d' anima y los aplausos 
hubieran tomado las proporciones de una 
ovación si la señora Torresella, Gilda, le 
hubiese acompañado con mayor caudal de 
arte y de animación. En el quartetto antes 
referido la Berlendi hizo una Madalena bas 
tante jlojita y Tisci —Rubini, Sparafusile, 
fué un discreto acompañante de De Luciaen 
este tan precioso como delicado número. 
Sanmarco, nos hizo un R(igolelto bastante 
acabado; no tuvo, es cierto, siempre la mis 
ma propiedad y altura en todos les instantes 
pues desmayó en algunos pasajes de su fa 
tigosa parte, pero tuvo su momento culmi 
nante en la famosa Vendetta!, tremenda ven 
detta! aunque debemos hacer constar que su 
vendetta de dos años atrás era más vigorosa 
y tremenda que la actual. No se vea en esto 
una censura, que de ninguna manera po 
dríamos hacer al señor Sanmarco á quien 
reconocemos uno de los artistas especialistas 
en el desempeño del Btijone di Corli. 
Monchero, Delbene, la Gazull, Franzini y 
Tanci, hiciéron tours de force por sacar 
avanti la interpretación de Rigoletto. 
Los coros siempre con su defecto crónico: 
\ la falta de ajuste, falta de ensayo. La mise 
j en scene, buena. La orquesta hábilmente 1 , 
dirijida por Mascheroni contribuyó podero 
samente al éxito, en general aceptable, que 
alcanzó la función del mártes. Nuestro pú-* 
j blico, como siempre, se demostró sastisfecho 
y muy aplaudidor. 
El anuncio de Rigoletto llevó á la sala de 
Solis una regular concurrencia y notamos 
en ella distinguidas familias de nuestra so 
ciedad, suya enumeración no publicam os 
por no ser de la índole de estas crónica; — 
i teatralerías. 
Para el miércoles se había anunciado 
nuevamente Aida pero con motivo de la en 
fermedad de Mariacher se suspendió el es- 
¡ pectáculo. El jueves se cantó Gioconda. Pa- 
j ra el próximo número prometemos ocuparnos 
i de la interpretación de esta obra maestra de 
j Ponchielli; hoy no lo hacemos por no dar á 
j esta crónica demasiada estensión. 
* 
* * 
La poca gente que tiene luuneur pour s' 
j amuser en estos días de luto para la patria, 
ha dedicado su preferencia al aristocrático 
Solis, causa por la cual la sala de Ciuils s¿ 
ve poco concurrida en las noches de espectá 
culo, obligando á la compañía de Ermete 
Novelli á aprontar sus balijas y anunciar 
sus últimas funciones. 
. El lunes fué una de las noches que Cibils 
se vió favorecido por más selecto y nume 
roso público; indudablemente por ser I a 
nochedel beneficio del notable actor italiano, 
todo un suseso, pues se anunciaba con toda 
pompa la obra de Yvan Ttirghenieu: Pa» e 
Allrui. 
‘En el desempeño de esta obra el señor 
Novelli fué premiado con nutridos aplausos, 
muchos de ellos merecidos, lo mismo qu s 
en el monólogo Condensiamo del que o 5 
autor el propio señor Novelli. En ambos 
hizo una interpretación correcta, pero, ya 1° 
hemos dicho, Novelli ha decaído muchísim 0 
de un tiempo á esta parteynotamos en él n° 
pocos momentos de defaillance. En cuanto il 
Olga Giannini, desempeñó discretamcnE 
el papel á su cuidado, aunque no se elevó) 1 
la, altura de Tina di Lorenzo y la Vitaban 1 ; 
altura muy elevada para ella y que no llegar 1 *
	        
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