Full text: 1.1897,5.Dez.=Nr. 23 (1897000123)

VIDA MONTEVIDEANA 
% 
Y tos dos palidecieron. ¡Un grito de ella 
--el mismo grito que el pobre Riphabia oido 
cuando un ladrón entró á la casa!—y luego 
los brazos de Juan que lo enlazaban, pero 
no para ahogarlo, sino piadosos ; caritativos 
para alzarlo del suelo. 
Rip-Rip hubiera dado su vida, su alma 
también por poder decir una palabra, una 
blasfemia. t 
—No está borracho, Luz: es un enfermo. 
Y Luz, aunque con miedo todavía, se 
aproximó al descánocido vagabundo. 
—¡Pobre viejo! ¿qué tendrá? Tal vez ve 
nía á pedir limosna y se cayó desfallecido 
de hambre. 
—Pero si algo le damos, podría hacerle 
daño. Lo llevaré primero á mi cama. 
—No, á tu cama no, que está muy sucio 
el infeliz. Llamaré al mozo, y entre tú y él 
lo llevarán á la botica. 
La niña entro en esos momentos. 
—¡Mamá, mamá! 
—No te asustes, mi vida, si es un hombre. 
—¡Qué feo, mamá! ¡Qué miedo! Es como 
el coco. 
Y Rip oía. 
Veía también; pero no estaba seguro de 
que veía. Esa salita era la misma la 
de él. En ese sillón de cuero y otate se sen 
taba por las noches cuando volvía cansado, 
después de haber vendido el trigo de su 
tíerrita en el molino de que Juan era admi 
nistrador. Esas cortinas de la ventana eran 
sít.lujo. Las compró ácostade muchos ahor 
ros y de muchos sacrificios. Aquel era Juan, 
aquella, Luz pero no eran los mismos. 
¡Y la-chiquita no era la chiquita! 
¿Se había muerto? ¿Estaría loco? Pero él 
sentía que estaba vivo! Escuchaba— veía — 
como se oye y se ve en las pesadillas. 
Lo llevaron á la botica en hombros, y allí 
lo dejaron, porque la niña se asustaba de él. 
Luz fué con Juan.... y á nadie le extrañó 
que fuera del brazo y que ella abandonara 
casi moribundo á su marido. ¿No podía 
moverse, no podía gritar, decir: Soy Rip! 
Por fin, lo dijo, después de muchas horas, 
tal vez de muchos años, ó quizá de muchos 
siglos.'Pero.no lo conocieron, no lo quisie 
ron conocer. 
— ¡Desgraciado!, ¡Es un loco! dijo el 
boticario. 
— Ilav que llevárselo al señor alcalde, 
porque puede ser furioso—dijo otro. 
— Si, es verdad, lo amarraremos si re 
siste. 
Y ya iban á ligarlo; pero el dolor y la có 
lera habían devuelto á Rip sus fuerzas. Co 
mo rabioso can, acometió á sus verdugos, 
consiguió desasirse desús brazos, y hecho á 
correr. Iba á su casa... ¡iba á matar! Pero 
la gente lo.seguía, lo acorralaba. Era aque 
llo una cacería y era él la fiera. 
El instinto de Expropia conservación se 
sobrepuso á todo. Lo primero era salir del 
pueblo, ganar * monte, esconderse y vol 
ver más tarde, con la noche, á vengarse, á 
hacer justicia. 
Logró por fin burlar á sus perseguidores. 
¡Allává Rip como lobo hambriento ! ¡Allá 
vá por lo más intrincado de la selva! Tenía 
sed... la sed que han de sentir los incen 
dios. Y se fué derecho al manantial ...á 
beber, á hundirse en el aguay golpearla con 
los brazos... acaso, acaso á ahogarse. Acer 
cóse al árroyo, y allí, á la superficie, salió 
la muerte á recibirlo. ¡Si, porque' era la 
muerte pn figura de hombre, la imagen de 
aquel ckicrépido que se asomaba en el cris 
ta! de kt.onda! Sin duda veníaporél ese lívido 
espectro. No era de carne y hueso, cierta- 
tamentei no era-un hombre, porque se mo 
via á la Vez que Rip, yesos movimientos no 
agitabaii el agua. No era un cadáver, porque 
sus manos y sus brazos se torcían y retor 
cían. ¡ Y no era Rip, no era él! Era como 
uno de sjis abuelos que se le aparecía para 
llevarlo yon el padre muerto.—Pero ¿y mi 
sombra? pensaba Rip-¿ Por qué no se re 
trata mi cuerpo en ese espejo? ¿Por qué 
veo y grito, y el eco de esa montaña no re 
pite mi voz, sino otra voz desconocida ? 
¡Y allá fué Rip á buscarse en el seno de 
las ondas! Y el viejo, seguramente, se lo 
llevó con el padre muerto, porque Rip no 
ha vuelto! 
* 
-t- * 
¿Verdad que este es un sueño extrava 
gante? 
Yo veía á Rip muy pobre, lo veía rico, lo 
miraba joven, lo" miraba viejo; á ratos en 
una choza de leñador, á veces en una casa 
cuyas ventanas lucían cortinas blancas; ya 
sentado en aquel sillón de otate y cuero; ya 
en un sofá de ébano y raso... no era un 
hombre, eran muchos hombres.... talvez 
todos los hombres. No me explico cómo 
Rip no pudo hablar, ni cómo su mujer y su 
amigo no lo conocieron, á pesar de que 
estaba tan viejo; ni por qué antes se esca 
pó de los que se proponían atarlo como á 
loco; ni sé cuántos años estuvo dormido ó 
aletargado en esa gruta. 
¿Cuánto tiempo dürmió? ¿Cuánto tiempo 
se necesita para que los séres que amamos 
y que nos aman nos olviden? ¿Olvidar es 
delito? ¿Los, que olvidan son maios? Ya 
veis qué buenos fueron Luz y Juan cuando 
socorrieron al pobre Rip que se moría; la 
niña se asustó; pero no podemos culparla: 
no se acordaba de su padre. Todos eran 
inocentes, todos eran buenos... y sin em 
bargo, todo esto dá mucha tristeza. 
Hizo muy bien Jesús de Nazareno en np 
resucitar más que á un solo hombre, y eso 
á un hombre que no tenia mujer, , que no 
tenía hijas y que acababa de morir. Es 
bueno echar mucha tierra sobre los, cadá 
veres! 
Manuel GUTIERRFZ NÁJERA. 
A las mujeres hay que compadecerlas 
por más de un motivo. Y ,una de las causas 
más poderosas para tenerles lástima, en 
verano sobre todo, estriba en el corsé, el 
picaro corsé, que da verdadero calor, que 
estorba á t más no poder, y del cual, no 
obstante, ’ es difícil, si ’no imposible, pres 
cindir. 
Por esto abundan las modistas que reco 
miendan mucho el uso del corsé llamado 
Pompadour, que los principales médicos 
consideran.sumamente bueno. Esta-clase de 
corsé no tiene acero, la tela es calada; pa 
rece úna red, razón por la cual no dá ca 
lor ninguno. Dicho se esta que se estrecha 
y se ensancha á voluntad, pero que no existe 
la peligrosa presión del acero, y ello no 
impide que el tal corsé adelgace, alargue ó 
redondée el talle cuando sea preciso. 
El traje amazona, empleando para el 
finísimo y lustroso paño azul, se usa mu 
cho. La falda debe ser completamente lisa. 
El corpino continúa usándose de forma 
«chaqueta)), estilo sastre, por supuesto; el 
chaleco de piqué blanco ' es de piecioso 
efecto; el cuello alto ó doblado, lo mismo 
dá, pues,de todas maneras se estila; pero, 
en cambio, es de rigor la corbata de raso 
negro, ya estrecha, ya en forma de chalina. 
Aún cuando muchas elegantes abogan 
por el sombrero hongo, y no usan otro, 
abundan asi mismo las qué no prescinden 
por nada de! de copa, sin que escaséen 
las partidarias >del de paja, forma «marine 
ra)), con el velo de 1 gasa blanca, azul, en 
carnada y verde. 
Tiene gran aceptación el sombrero que 
lleva el nombre de la famosa, actriz extran 
jera, ó sea el sombrero Hading, muy ade 
cuado para señoras jóvenes y señoritas. La 
hechura no puede ser más graciosa; es de 
paja, adornada á cada lado con moñas de 
tul; á la izquierda va colocada una rama 
de botones de rosas; delante, dos bonitos 
pájaros con alas abiertas, y entre ambos 
pajaritos un grupo de violetas, combinada^ 
con capullos de rosas. 
La mayor parte de los peinados á la mo 
derna ostentan el cabello ondulado, y de 
jan despejada la frente. La parte alta déla 
frente, se suele adornar cpn un lazo de 
cabello formando pico. 
Las faldas de muselina floreada asi co 
mo de gasa de seda, se aplican sobre un 
viso de tafetán escosés ó liso. 
Puede hacerse preciosa toilette emplean 
do gasa de seda negra; á pliegues sol, orla 
da de una cenefa de raso tejida en la ■ tela y 
colocada sobre otra falda de tafetán á gran 
des cuadros rojos y verdes. Corpino torera 
de espeso guipur negro, abierto sobre cami 
solín de tafetán á cuadros, cuello plegado, 
del mismo tafetán. Mangas fruncidas, de 
gasa, como pliegues délo mismo, formando 
charreteras. Amplio cinturón de seda, hechu 
ra peto. 
En fin, un amour de toilette, como dicen 
las francesas. , 
El cuello—esclavina' alcanza gran éxito; 
sobre todo para la próxima entrada de esta 
ción. :■{. ' 
Los.trajes de piqué blanép siguen usán 
dose mucho; la falda, es lisa; el corpino, de 
hechura «figaro», deja ver una blusa de 
surah rosa ó azul. Para este traje está indi 
cadísimo el sombrero de tul negro, con plu 
mas negras también, y rosas té. 
Entre los trajes bonitos, he oido citar uno 
de cachemir gris, guarnecida la falda con 
enlredoses de guipur. Parte del,, corpino va 
cubierta de una especie de torera del mismo 
encaje que el entredós. Cinturón ancho, á 
pliegues, de raso negro, con lazo á la izquier 
da. Las mangas, ahuecadas en la parte su 
perior, guarnecida la inferior con puños de 
guipur. 
Otro traje no menos celebrado: es de ta 
fetán verde-rosa, con aplicaciones de enca 
je. Corpiño de mangas de muselina de seda 
blanca fruncida. Cinturón de terciopelo, ver 
de y rosa. La hechura del cuerpo es la llamada' 
«torera)». 
Para viaje sigue privando el traje «hechu- 
rea sastre)), con sombrero canotier, de paja- 
y velo espeso de tul blanco. La tela de dicho 
vestido debe ser gris, beige, marrón, etc., 
de mezclilla. Bajo la chaqueta debe llevarse 
un bonito camisolín de batista blanca, rosa 
ó azul, con cuello' semivuelto y corbata de 
raso negro. 
Para los días calurosos que aún hemos de 
padecer, el cuello—fichú es prenda estimadí 
sima, sobre todo entre las señoras poco afi 
cionadas á salir á cuerpo. Dicho cuello se 
hace, por regla general, de tul bordado sobré 
un viso de color vivo ó seda tornasolada, 
cortado (el cuello—fichú, por supuesto) de 
modo que no baje en punta, lo mismo el 
delantero que la espalda. El borde se adorna 
con un pequeño rizado de tafetán recortado, 
ó de tul plisse. 
Estas son hasta hoy, lectoras queridas, las 
noticias que puedo dar. El domingo... será 
otro día. 
Faro de Vico. 
€MI MATRIMONIOS 
(traducción del francés especialmente 
PARA « VIDA MONTEVIDEANA » ) 
Notas tomadas del diario de una joven 
soltera: 
j El día que cumplí dieciocho años escribí
	        
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