Full text: 1.1897,12.Dez.=Nr. 24 (1897000124)

6 
VIDA MONTEVIDEANA 
que debia .matarse más temprano ó mas 
tárele, conociendo á esta Rosario á quien 
condenan las apariencias. Pertenecía el poe 
ta a una familia desequilibrada, no cabe ya 
duda alguna. 
— Cuidado con esa afirmación que es muy 
y puede parecer calumniosa por lo 
difícil que es dar las pruebas 
¡Las pruebas! Todos hoy en Méjico las 
conocen: dos hermanas de Acuña se han 
suicidado con posterioridad á él. Ya usted 
vé que eso no puede ser una degeneración 
morbosa de que existen por desgracia mu 
chos ejemplos. 
Las razones últimas de Rosario dejáron 
me convencido. 
. . ? am ‘bas hay de suicidas, como las hay de 
tísicos. Acuña, con poseer una inteligencia 
ele primer orden, con ser un gran poeta, lle- 
va escondida ; en lo mas íntimo de su ser 
aquella desesperación muda, aquel profundo 
disgusto de la vida que se precipita ordina- 
i lamente al suicidio, cuando se ponen deter 
minados sentimientos en conjunción. No le 
acusemos de loco, porque aquello también 
es una mjueticia. Sentir con mavor viveza 
que otros el ardor, no resistir á la pena que 
algunos sobrellenan con estoicismo, será 
una debilidad puramente animal, pero no un 
ota! eclipse de la razón. Hiperestesia no 
quiere decir locura. Ella por el contrario, es 
a las veces, generadora de muchas obras su- 
3 lmes .de arte que significan para su autor 
angustia horrible, llanto é insomnio, tensión 
nerviosa que enferma, incubadora fiebre que 
mata. M 
Después de visitar á Rosario he reflexio 
nado mucho en el si era ó no conveniente 
rasmitir al público las noticias que recibí 
cíe sus labios Como esas noticias crecen en 
interés a la distancia que se halla Méjico de 
p°. S0 / r0S ’ no vac ilado al fin en hacerlo. 
^ eic oneme pues, Rosario, que por compla- 
i a mis lectores de Sud América, donde 
iene tantos admiradores Acuña, haya traza- 
o as anteriores líneas que aclaran un pun- 
0 °bscuro en la historia del infortunado 
poeta.... 
Carlos G, AMEZAGA 
Buenos Aires, .Noviembre tle 1997. 
< • ron y aue;LTH 
Hija del campo, la luna 
hace en sus noches de plata 
vagar las melancolías 
como visiones de iiácarj 
al unisón de la noche 
templa la dulce guitarra, 
y cántame unas endechas 
que salgan tristes del alma. 
fo aquí, cuando niña 
cu estos sitios jugaba, 
ligera como-la brisa.’ 
risueña como la infancia; 
la primavera, de flores 
todo el camino alfombraba, 
acariciando mi frente, 
ebrias de aromas, sus auras; 
el pobre hogar de mis padres 
dejando solo ^ la espalda, 
ioa á pasear por' el mundo 
mis pesadumbres sin causa. 
Aquí te encuentro de vuelta 
cual génio de esta morada, 
no ya, como antes, risueña, 
s;, como nunca, gallarda; 
y miro tus pensamientos 
en tris inquietas miradas, 
volar hasta el horizonte 
de algún suspiro en las alas. 
Después de tantos inviernos 
nada ha cambiado aquí, nada; 
verde está, el campo, y el cielo, 
como hoy, entonces brillaba; 
por qué te encuentro más triste 
y voy más triste á la patria? 
Hija gentil del desierto 
pulsa la tierna guitarra, 
y en sus endechas el viento 
lleve el dolor de dos almas! 
Juan Carlos GOMEZ. 
Montevideo. 
i 
1 
Ofrecemos á nuestros lectores 
una primicia literario—cien- 
tilica, el eapilulo 1 de un no 
table libro que tiene en prepa 
ración el señor Curbelo. 
gremSTE consejo de los sábios latinos: Valere 
li 11 " 4 ’ es aplicable á multitud de personas 
V V.llque se resignan á vivir continuamente en 
terólas, con raros intervalos de bienestar físico 
que se acostumbran al mal como el esclavo se 
sujeta a la cadena y al látigo; degradación física 
que no esta lejos de la moral, porque en el fondo 
si la enfermedad no es contraida por el . paciente 
por sus vicios ó mala higiene, se debe sin duda 
alguna, a herencia de los padres. Que todo el que 
se resigna á vivir enfermo, pudiendo curarse, todo 
el que se suicida día por día con los vicios, ah- 
coliol, tabaco, excesos sexuales, es tan degradado 
es tan nocivo á la sociedad, como el que está 
encenagado en los vicios morales, mísero corruptor 
de cuanto toca, porque su alma despide como su 
cuerpo miasmas de malos sentimientos 
¡Cuántos conocemos, cuantos! que hoy padecen 
la influenza y luego un catarro, y luego un dolor 
de corazón y luego neurasténía, etc, y no buscan 
el practicar un régimen sencillo, bueno, sano sin 
vicios, sin venenos que los maten ó los empeoren 
sm merjunjes de botica, sin cáusticos martiriza li 
tes, sin poemas amaigas... Como hay muchos que 
en su estado de bajeza moral no buscan el ilustrar 
se, el saber mas, el santo anhelo del saber más 
que hace mejor á los hombres y á las sociedades 
Como hay muchos que no quieren admitir discu- 
ciones sobre sus errores y se empacan como mulo 
mañero en sus.viejas rutinas y niegan todo ade 
lanto todo triunfo de la Ciencia; que á vivir 
ilustrados, conscientes de su misión de hombres 
libres, prefieren vivir con ideas raquíticas con 
pensamientos supersticiosos, con temores de’ ultra 
—tumba sintiendo eternamente la desgracia de 
tener sobre su alma el peso de plomo de un Dios 
malo y vengativo que ha de castigar por los siglos 
de los siglos sus menores accionesy deseos 1 Qué 
desgranado es un ser así! ¿Y hay quién ofrecién 
dosele la libertad y la salud, los pies fuertes para 
andar por la tierra y las alas del libre albedrío para 
volar por l.os cielos de las almas y prefiera vivir 
amarrado a su lecho de dolor.y prefiera arrastrarse 
úntelos ídolos ridiculos de los paganos moder- 
Estar sano, se^hombre liberal, he ahí el elemen 
to primordial para la felicidad de las naciones de 
America...! El conocido Hidrópata Diaz Peña que 
en Montevideo hace más de 40 años hizo tantas 
curas admirables por el sistema del agua, dice con 
claro criterio: «Estas jóvenes repúblicas necesitan 
« brazos tuertes, intelijencías despejadas, cora- 
" í°f es , Sa ! 10s ’ P ara í uele don eI g ol pe de muerte 
* a la hidra revolucionaría (1) que lentamente 
* ! as destruye mientras sus prolíficos suelos yacen 
« incultos y cubiertos de malezas. El estudio y la 
« practica de la Hidropatía es quien puede des- 
« fruir el monstruo exterminador! » 
He ahi el gérmen de nuestras ideas. Sin haber 
nos visto 111 conocido, ya estaba latente en el 
principio nidropatico la simpatía de la higiene mo 
ral, que, en nuestro sistema, pretendemos se con 
cierte en el individuo, con la higiene física, por 
que con harta razón dice Savater: si no mejoras 
al hombre no espereis conservar su salud. 
_EI resultado para el hombre es espléndido' 
Guando se haya realizado en el individuo la írans- 
lormacion intelectual y material de vivir sano 
de sentirse libre, entonces, habrá llegado á k 
belleza moral que ilumina la faz de los grandes 
genios y de la belleza física que hace m ís per- 
lecta la obra de la Naturaleza. r 
1 ) Aludía, sin duda, el ilustre hidrópata A las revuelta 
civiles que no son revoluciones en el derecho linó ídmdrtí 
mayores títulos al poder político de la nación../ 1 
Para conseguir ambas cosas y concertarlas en 
el arpa harmónica del alma de cada individuo, 
compuesta de fibras y de ideas, basta tan sólo 
una resolución osada, basta tan solo querer! ¿Y, 
cuál es el hombre que quiere permanecer su 
friendo, pudiendo curarse y gozar la dicha de la 
vida, inmensamente serena y sin nubes...? ¿Y 
donde está el ser que quiere permanecer 
abyecto, rayano al salvaje, adorando los fetiches 
giotescos, arrodillado ante otros hombres que lo 
explotan y lo degradan? 
Pues, para llegar á ese hermoso objeto, basta 
tan solo querer, basta tan solo á decidirse á tener 
salud, basta tan solo decidirse á ser hombre líbre, 
sin amos ni señores, sin dioses vengativos ni idea 
les ridiculos. Asi será perfecto el axioma que la 
salud 110 es otra cosa que la belleza en las /un 
ciones de la vida y asi el alma humana se acer 
cará á Dios, todo Amor, todo Bondad, todo Be 
lleza... 
Luis CURBELO. 
Las Dilicia, (Minas), Diciembre D de 1807. 
^2^/' y' ó 1 y 1 y 1 y 1 ü o 1 y • oqt " -.y ir y• ;p ólP y ■ ir-.y o 
(ÓÍ ^'ÍCCjSe&O 
Obscura la noche, furiosos los vientos, 
La mar borrascosa mugiendo en las sombras; 
Sin faro en la orilla ni estrella en e! cielo, 
Buscando atrevida regiones ignotas... 
Allá vá la nave 
Merced de las ondas... 
Airadas las nubes, despiden el rayo ■ 
Sus luces descubren abismos y rocas, 
Y restos flotantes de muchos bajeles 
Que ya destrozáronlas aguas sañosas. 
Y allá va la nave 
Merced de las ondas! 
' Marinos audaces, no temen la noche, 
Ni el viento que jarcias y velas destroza; 
Al brillo del rayo su espíritu alienta. . . 
Esfuerzan... esfuerzan... y bogan, .y boo-an 
Y allá vá la nave ° ’ ' 
Ve nciendo las ondas! 
Cayó la tormenta... De súbito se oye 
Clamor entusiasta que rasga la sombra; 
Rumores confusos de amor y alegría, 
Se abrazan los heroes, señal de victoria... 
Llegó ya la nave! 
Triunfó de las ondas! 
Diógenes A. ARRIETA. 
Diciembre de 1897. 
Las violetas de Mimí 
(TRADUCCIÓN DEL FRANCÉS ESPECIALMENTE. 
PARA.« VIDA MONTEVIDEANA ») 
El otoño, con sus llorosos paisajes del sol 
que muere sobre el campo amarillento, se ha 
inaugurado en el teatro caula representación 
de una obra triste: la \idci de Bohemia; obra 
triste por la fisonomía literaria del autor, 
cuya vida, un tanto semejante á la de Bec- 
quer,.fué una desdicha; obra triste también 
porque resucita una leyenda, y. al resucitar 
la, prueba que había muerto. La Vida, de 
Bohemia — dice Catulle Mendés — es una 
mentira, pero mentira que consuela... 
Sí, es cierto; la bohemia murió como mu 
rieron las ilusiones del corazón, y las grise 
tas, y lás modistas madrileñas que se con 
formaban con media tostada de abajo y un 
beso en la boca. 
_ Somos infinitamente viejos, porque hemos 
vivido en pocos años todo un mundo de co 
sas. Ya no hay más Mimis que la de Mur- 
ger. v - ' ■ ’ 
Ya no existe el amor puro (ni tampoco 
el de papel), y todos los romanticismos del 
espíritu desaparecen ante un billete de., cien 
francos. Se alza el tibio nido del amor en 
tre bejucos y flores de la enredadera abraza 
da á la casita que aparece en ja 'lejanía á 
salvo del^ bullicio y de las miradas indis 
cretas. Y pasa un dia, y un abril, y un ve- 
rano, y la niña se contenta con el grano de 
arroz que le pone en los lábios el hacedor
	        
© 2007 - | IAI SPK

Note to user

Dear user,

In response to current developments in the web technology used by the Goobi viewer, the software no longer supports your browser.

Please use one of the following browsers to display this page correctly.

Thank you.