Full text: segunda série, tomo 8 (1866) (1866,8)

  
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á fines del mes; pero la época de tomar pose- 
sion de nuestra casa dependia de Ricardo y 
Eva. 
Al dia siguiente marchamos los tres á Lon- 
dres, y al llegar alli corrió Allan á Symonds!- 
Inn para participar á Ricardo y á su mujer la 
buena hoticia. Tambien yo deseaba pasar al- 
gunos minutos junto 4 Eva á pesar de lo ade- 
lantado de la hora; mas me fuí á casa para 
preparar el té de mi tutor y ocupar á su lado 
mi puesto que no queria ni podia dejar toda- 
via. É : 
Dijéronnos al llegar á casa que tres veces 
habia estado allí un jóven que deseaba ver- 
me, y que al saber la última que no habia 
yo de volver hasta las diez de la noche habia 
dejado cuatro letras diciendo que volveria á 
aquella hora. Diéronnos sus tres tarjetas, y 
en ellas leimos el nombre de M. Guppy. 
Mientras procuraba, como era natural, 
adivinar el motivo de sus tres visitas , aso- 
“ ciándose como siempre á la idea de la visita 
algo de risible, sucedió que riendome del po- 
bre jóven, conté á M. Jarudyce la proposi- . 
cion que un dia me hiciera y la retractacion 
que la habia seguido. : 
—Despues de lo que ha pasado, dijo mi 
tutor, no podemos dispensarnos de recibir á 
ese heroe. 
Y apenas acababa de dar órden de que le 
introdujesen así que se presentase, M. Gup- 
py llamaba á la puerta, ; 
Al encontrar conmigo á M. Jarudyce se 
turbó ligeramente, pero poniéndose luego so- 
bre sí, le preguntó por su salud. 
—Buena, ¿y la vuestra, caballero? dijo 
mi tutor. i 
—Bien, gracias. ¡Me permitireis presenta- 
ros mi madre mistress Guppy d'Old -Street- 
Road, y mi particular amigo M. Weevle, es 
decir M. Jobiing, pues Weevle no es su ver- 
dadero nombre ( 
Mi tutor les rogó que tomaran asiento, y 
los tres se sentaron. OE 
—Tony , haced el favor de exponer la cau- 
sa de nuestra visita, dijo M. Guppy á M. Jo- 
bling despues de unos momentos de embara- 
zoso silemcio. 
—Hacedlo vos mismo, contestó M. Jobling 
con aspereza. 
M. Guppy pareció reflexionar un instante y 
tomó la palabra en estos términos Con gran 
satisfaccion de su madre, la cual dió con el 
codo á M. Jobling y me dirigió una significa- 
tiva mirada: 
—Señor Jarudyce, dijo, esperaba encon- 
trar sola á miss Summerson y por lo mismo 
no estaba preparado para vuestra honroza 
presencia. Sin embargo, quizás miss Sum- 
LA CASA 
merson os haya enterado de lo que pasó entre 
ella y yo en anteriores entrevistas. 
—En efecto, contestó mi tutor sonriendo ; 
miss Summerson me ha contado algo de eso. 
—Pues esto hace mucho mas fácil la expo- | 
sicion de los hechos , dijo M. Guppy. Hace 
muy poco que he concluido, y puedo decir que 
con satisfaccion de todos , mi práctica en casa 
de Kenge y Carboy; despues de sujetarme á 
un exámen sobre infinitas cosas que por lo 
insustanciales no vienen al caso, me hallo ins- 
«erito en la lista de los procuradores; con:migo 
traigo el certificado, y puedo mostrarlo bi de- 
seais verlo. si 
— No hay para qué-, contestó mi tutor; ne 
impugno (cxeo que este es término legal) no 
impugno en lo mas minimo dicho certificado, 
Al vir esto M. Guppy desistió de sacar de 
su bolsillo lo que tenia ya cogido y continuó : 
— Nada poseo en realidad; pero mi ma- 
dre goza de una reducida propiedad en for- 
ma de renta, y las pocas libras. que habrá que 
desembolsar para que los negocios marchen 
no me faltarán, advirtiendo que las tendré sia 
interés , lo cual, añadió con voz conmovida, 
-no deja de ser una gran ventaja. 
—Seguramente, dijo mi tutor. 
—— Como tengo algunas relaciones por la 
parte de Walcot Square, continuó M. Guppy, 
he tomado casa en aquel barrio, casa que, se- 
gun dicen mis amigos , he obtenido baratisi- 
ma, como que en el alquiler van comprendi- 
dos espejos, estantería, ete. etc. En ella pien- 
so abrir inmediatamente mi despacho. 
Mistress Guppy, cuyo gozo se habia ya ma- 
nifestado al tratarse de su renta, no pudo con- 
tenerse al oir las últimas palabras de su hijo, 
y poseida de verdadero delirio, movió la ca- 
beza sobre sus espaldas á uno y otro lado con 
rapidez asombrosa, dirigiendo maliciosas son- 
risas 4 cuantos la miraban. 
— Compónese la casa de seis piezas, sin 
contar la cocina, y segun dicen mis amigos, 
es una habitacion muy cómoda. Al decir mis 
amigos aludo en especial á mi amigo Jobling 
que está presente y me conoce desde la in- 
fancia , añadió M. Guppy con tono sentimen- 
tal. : 
M. Jobling confirmó estas palabras con un 
movimiento de piernas, 
—Mi amigo Jobling me ayudará en clase de 
pasante y vivirá en casa, continuó M. Guppy, 
y tambien' mi madre vendrá á vivir conmigo 
juego de espirar el término de su alquiler en 
Uld Street Road ; de modo es que no faltará 
compañía, Mi amigo Jobling tiene por natu- 
raleza aficiones aristocráticaS, Y Como por otra 
parte está enterado de todos los movimientos - 
de los circulos superiores, me sostiene y apo- 
ya en los propósitos que voy explicando. 
  
  
  
  
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