Full text: El capitán de la Estrella Polar

EL CAPITÁN DE LA ESTRELLA POLAR : | 9 
tó aún con la expresión de terror tan 
opuesta á la naturaleza de este hombre. 
—No, yo no he visto nada. 
Dejó caer de nuevo la cabeza hacia 
atrás. 
—No; no pudo verla sin los gemelos— 
murmuró—, no pudo verla. Yo la ví con 
los gemelos, y sus ojos de amor... Sus ojos 
de amor... Doctor, no deje entrar á nadie, 
pues me tomarían por loco. Tenga la bon- 
dad de echar el cerrojo á la puerta. 
Me levanté y cerré. Reclinóse un instan- 
te, como si estuviera reflexionado, é in 
corporándose pidió más cognac. 
Duda: usted, ¿no es: cierto? —exclamó - 
mientras yo colocaba la botella en la mesl- 
ta—. Dígame, de hombre á hombre, ¿cree 
ústed que estoy loco? 
—Creo que exacerba á usted alguna pena 
del alma, y esto le hace mucho daño. 
—No está mal—exlamó, y sus ojos bri- 
llaban por :efecto del cognac—. ¡Mucho 
tengo sobre mi alma, mucho! Pero aún es- 
toy para mandar á bordo. ¡Podría usted 
probar ahora mismo ante un tribunal que 
estoy loco? ¿Podría usted? EN 
Era curioso ver reclinado á aquel hom- 
bre discutir sobre su estado de lucidez. 
_Probablemente no—contesté—. Y .es- 
pero que aún le quedará á usted el sufi- 
ciente juicio para procurar volver á su casa 
lo más pronto posible y allí descansar He- 
varido una temporada de vida tranquila. 
—Llegar á casa, ¿eh?—repitió haciendo 
un gesto.— Escuche: descansaré con Flo- 
ra... linda Florita... ¿Cree usted que estos 
son desvaríos 6 señales de locura...? 
«—A, veces... eS 3 
—¿Cuáles son los primeros síntomas? 
, 
—Dolores de cabeza, zumbido de oídos, 
alucinaciones. Rs 
- —3Ah! ¿Qué entiende usted por alucina- 
ciones? i 
—Ver una cosa que no existe es una alu-. 
cinación. 5 : : 
s ñ x , ñ r 
—Pero ella estaba allí —murmuró—. ¡Ella 
estaba allí! — Y levantándose, fué, con paso. 
- imseguro á su camarote, donde, segura- 
mente, permanecerá hasta mañana. 
_Paree haber recibido su organismo .una 
conmoción fuerte, con esa visión que se 
"figura haber visto. Cada día guarda ma- 
yor secreto 
sienta' con esta idea, pues apenas tiene ya 
conciencia de sus actos. Oficiales y tripu- 
lantes suponen que ha cometido algún cri- 
men, pero á mí no me parece lan evidente, 
y más que de hombre perverso tiene aspec- 
to de quien ha sufrido pesares y desventu- 
ras, debiéndosele considerar mártir, más 
bien que delincuente. : PDA 
Sopla esta noche viento Sur. Dios nos 
ayudaria si dejase franco el canal, que-es 
nuestro. Único camino: seguro. Situados 
El 
y temo que su cerebro se re- 
como estamos en el borde de los deshielos, 
primeros del Polo Artico, bastaría cual- 
quier viento Norte para deshacer los hielos ES 
que nos rodean y permitirnos escapar; en 
-ambio, el viento Sur acumulará sobre 
nosotros los bancos flotantes del deshielo, 
y nos enterrará completamente. Dios nos 
asista, repito. 
x 
Septiembre 14. za 
Domingó; día de descanso. Mis temores 
se han realizado, y la débil línea de agua 
azul ha desaparecido del Sur. No hay en 
derredor nuestro más que la gran inmovi- 
lidad de las llanuras de hielo con sus pinto=- 
rescos pináculos y fantásticas cimas. Nó- 
tase un terrible silencio de muerte: ni olea- 
je, ni gritos de gaviota, ni señal de velas, 
nada más que el silencio general, sólo in- + 
terrumpido por el rezongar de los marine- 
ros, que dan la única nota discordante re-- ] 
chinando, al andar sobre cubierta, sus bo-" 
tas lustrosas. No hemos tenido más visita 
que la de un zorro ártico, animal común: Ed 
en tierra, pero raro «sobre las llanuras de 
hielo. No se aproximó al barco, y después 
de mirarnos á distancia desapareció rápi-. 
damente, cruzando el hielo. Se condujo de - 
manera extraña, pues no conocen el hom 
bre, y son por naturaleza tan confiados que 
se les captura fácilmente. Aunque parezca 
increíble, este pequeño incidente ha produz 
cido mal efecto en los marineros. e 
-——Ese pobre animal-—dijo uno de los ve: 
-teranos arponeros—no quiere, tada com el 
mar. Ni. con el mar, ¡ay!, ni con ninguno 
de nosotros—y los oyentes asintieron uná- 
nimes con movimientos: de cabeza. Es 
inútil combatir con razones esta pueril :su- 
perstición. Se han empeñado en que el ba 
co está maldito y no los disuadirá de ello. 
fuerza humana. ODO TOA 
El capitán ha estado recluido todo el día 
salvo una media hora que salió por la tard 
sobre cubierta. Observé que lenía fija la 
mirada en el punto donde ayer vió la apa: 
rición, preparándose para la repetición de 
la escena, pero no vió nada. Ha fingido no 
reparar en mí. Ls AS 
- El jefe de máquinas. rezó el Oficio d 
no, como siempre; es curioso que en: 
barcos balleneros se use como libro de.rezo 
el de la iglesia protestante, aunque no hay 
ningún miembro de dicha iglesia entre. 
ciales y marineros. Nuestra tripulación 
integra de apostólicos romanos ó1 
terianos, predominando los primeros 
pesar de esto, es cosa de: virtud: que 
guno proteste de nuestra “preferencia 
glosa, y todos escuchan con devo 
atentamente octino Uh rote 
Se oculta el sol, y 
MA 
 
	        
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