Full text: Tomo 1 (01)

A AE SCARTOS SOLO 
' poseer en alguna parte un tesoro de valor 
inestimable. : 
—Formado sin duda por bagatelas, trozos 
de latón y botones de cobre que sus antepa- 
sados recibieron de los blancos. 
—Tal vez ignoras que bajo apariencias 
groseras, el viejo cafre conserva la huella de 
la educación que recibió en Europa en otro 
tiempo. ¡No! Zimbo ¡no es hombre que 
dd guarde tesoros de pacotilla, y el que conser- 
. va cuidadosamente en un sitio conocido sólo 
“por él, es un montón de diamantes los más 
bellos que hayan sido jamás descubiertos 
ten Africa 
—Joe, Joe, ya te lo he dicho, B ginebra 
se te sube; no has hecho más que empezar 
tu segundo caneco, y hete aquí en punto 
- de decir tonterías. Habrá que ponerte á 
“dieta, porque decididamente sestás aluci- 
nado. E DA : 
: —¡Tan cado como ea! Pero na 
hago más que repetir lo que, miles de 
veces, he ¡ido afirmar á nuestros «boys». 
—Has tomado vejigas ¡por linternas, y 
fe alucinas, sí, te alucinas. 
Y el'digno Jim: permanecía sobre su asien- 
to, con los labios contraídos por una risa 
Sonora... e A 
Gritos guturales y blasfemias, “alternadas . 
con los restallidos dde ese látigo corto. que 
usan “siempre los contramaestres de las mi- 
dafricanas, estallaron detrás de da 
em alizada en aquel momento. 
acceso. de loca: alegría. del buen Jim 
fundas, los ¡ojos sumidos en sus órbita: 
y desnudo el cráneo. 
De elevada estatura, su delgadez era ta 
que le daba el aspecto de un esquele 
más que de una criatura viviente. + 
Cosa extraña: sus «ojos medio ocultos por 
pestañas encanecidas, tenían UN brillo fas" 
cinador. 0 
A pesar de las blasfemias y los culatazos 
de Swani, el prisionero avanzaba con un 
aire lento, que no carecía de dignidad. 
Los negros que componían el resto de 
tropa se mantenían á distancia, y parec: 
asistir con cierta repugnancia á un espe 
táculo que, sin embargo, era ocio ellos 
cosa banal. : 
A la vista ¡del prisionero, Jim tuvo una 
sonrisa, si así puede llamarse la horrible 
mueca que vino ¡á contraer su faz. 
—Héte aquí satisfecho, Joe! Swani h: 
tenido olfato fino y á tu Zimbo, á tu príÍ 
cipe destronado y archimillonario nos tra: 
Y frotándose las manos con un gesto d 
infinita satisfacción, daran entre die 
Tes: y 
—¡Buen negocio! ¡buen negocio! 
Sin embargo, el jefe de la recova habí 
araña al prisionero hasta. el recinto cu 
—¡ Amo!—dijo—, di PA de For 
waert, continúa más misteriosa que nunca 
yo conozco el. desierto y sé que es inúti 
perseguir por él bestias y personas sin se 
guiado por informes precisos; á diez millas 
de aquí hemos encontrado á este canalla 
en el agujero de una roca. Después de ha 
berle consultado en vano, he pensado que 
el vagabundo sabía mucho más de lo qu 
_Aparentar quería, y, á pesar de sus protestas 
me he apoderado de su menguado. Ao que 
leto. ¿He'hecho bien, amo? : 
Jim se dirigió al prisionero. 
—¡Aproxímatel—dijo. 
pa pa Aproxímate, 
3 has a oi 
 
	        
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