Full text: 1.1903=Nr. 1 (1903000101)

  
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Recuerdas? 
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PARA X. 
¿Recuerdas, querida, aquella noche 
que por vez primera tuvimos la dicha 
de conocernos? Qué pronto nuestros 
tiernos corazones se comprendieron y 
se dijeron que el uno. había: nacido pa- 
ra hacer feliz al.otro. 
Yo, oculto bajo aquella careta que 
aún conservo y ¡conservaró  mien- 
tras me reste un átomo de exis- 
tencia en el mundo de los mortales, — 
me sentía dichoso ul saber que tú co— 
rrespondías á mi cariño. 
¡Qué bello es hablar de amor 'á- una 
hiña bella como tú, ocultado por una 
careta, y más cuando se tiene la se- 
guridad de ser correspondido! ¿ES ver- 
dad, Xx? 
¿Recuerdas aquella noche que alum- 
brados por la blanca luna. que radian- 
te y esplóndida se ostentaba sobre el 
firmamento, nos pasábamos er divinos 
Coloquios haciéndonos promesas, cosas 
que se asemejaban á castillos vagando 
Por el espacio, que á ser ciertos todos 
ellos, y sin embargo serán ciertos y se 
€charon á juguete, sería mucha felici- 
dad para este mundo impregnado de 
Mgratitudes y desengaños. Y verían 
hoy que era seriamente todo. y no ju- 
Suetes y causa de esas jaranas; tú ves 
las Consecuencias que trae y que será 
Quizás mañana 6 pasado, no más la 
desgracia de un hombre. causa de un 
“Corazón de piedra que tiene esa her- 
Mosa niña que no pensaba nunca en 
Semejante cosa, que no hubiera creído 
Yunca tener que esperar tanta crueldad 
€ quientanto yo amaba hasta la muer- 
te y hasta en la tumba si se conoce 
amor, 
Recuerdas cuando me decías que los 
días qu: no estaba á tu lado, se desli- 
zaban llenos de sufrimientos y que gran- 
des ilusiones se apoderaban de tuima- 
gimación, y yo enceguecido por el fal- 
so amor que nie brindabas, permanecía 
mudo y sordo á mis deberes, solo que- 
ría conquistar más tu cariño. 
¡Cuan grande error! No tenía en cuen- 
ta que cres una niña de ciudad llena 
de hermosura y encantos, que te ase- 
mejas á un angel bajado de los cielos. 
Nacida en bello jardin. de flores, que 
pasas tus días respirando una atmósfe- 
¡ra ficticia entre ceremonias y fingi- 
mientos: vida artificiosa. 
El. arte ayuda á la naturaleza, decía 
Un poeta, y el arte de engañar me trae 
el recuerdo que me alimenta en los mo- 
mentos de insomnio. 
Yo que recien llegaba á Jos dinteles 
del amor, al ver frustrado mi proyecto 
declaro que jamás me lanzaró por un 
camino desconocido sin antes exami- 
harlo minuciosamente por si encuentro 
dentro de él, vestigios de algun otro 
ser que al pasar hava dejado veneno en 
¡recipiente de oro cincelado, aunque ya 
se acabó todo. en el mundo para mí. 
Recibe esta y los mas grandes cari- 
  
hos de quien tanto te ha querido y que 
te querrá hasta la muerte y despues de - 
muerto si es que hay amor en la tum- 
ba! 
ae. 
Buenos Aires, Diciembre 12 de 1903. 
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