Full text: Año 2.1913=No. 15 (1913001500)

26o 
COSMOS 
cambiaron de nuevo la situación política 
ayudando con grandes elementos al in 
surrecto Estrada. A pesar de todo, aco 
rralado éste por las fuerzas leales, que 
dó reducido á la ocupación de Bluefields 
donde hubiera tenido que rendirse. Es 
to no convenía á los agiotistas america 
nos que contaban con el gobierno de Taft, 
y consiguieron fácilmente qut se ordena 
ra á un acorazado americano penetrar al 
puerto y prohibir á las fuerzas leales que 
atacaran á Estrada EN NOMBRE DE 
LA HUMANIDAD. 
Ni con ésto podía triunfar Estrada, 
porque las tropas del gobierno de Nica 
ragua bloquearon la bahía y los hubie 
ran rendido por hambre, pero contra to 
da razón y todo derecho el puerto se de 
claró abierto y protegido por los cañones 
americanos. Estrada recibió refuerzos 
y armamento procedentes de los Esta 
dos Unidos. Este hecho es preciso que 
lo conozcan todos los pueblos americanos 
y que sepan que lo autorizó el Presidente 
William Howard Taft, hasta desterrar 
á dos presidentes patriotas de la Repú 
blica de Nicaragua en menos de un año. 
La parcialidad, ó mejor dicho el hecho 
de que la política de Nicaragua, desde la 
caída de Zelaya se maneja desde Was 
hington queda comprobado por lo que su 
cedió poco después del triunfo de Estrada. 
Los patriotas de esa simpática Repú 
blica no se avenían con tener un presi 
dente impuesto por los Estados Unidos 
y á devoción de Washington y así es que 
en torno del general Mena se agruparon 
en 1912 todos los que pudieron empuñar 
las armas, que constituían una gran ma 
yoría, y hubieran acabado pronto con el 
gobierno de Estrada, pero como esto no 
convenía á los americanos, intervinieron 
de nuevo en la contienda, y EN NOM 
BRE DE LA HUMANIDAD desembar 
carón en territorio nicaragüense, ayudan 
do abiertamiente al gobierno y despojan 
do á los revolucionarios patriotas de los 
ferrocarriles que estaban en su poder. El 
odio á Estrada era tan grande y las sim 
patías por los revolucionarios tantas, que 
ni con esta ayuda indirecta se hubiera 
sostenido el gobierno de aquél y las tro 
pas americanas tuvieron que hacerse car 
go de la campaña, persiguiendo y ata 
cando las tropas de Mena hasta acabar 
por completo con la revolución. 
Un testigo presencial de los aconteci 
mientos nos dice que sólo en un encuen 
tro que tuvieron los nicaragüenses revo 
lucionarios con los americanos, murie- i 1 
ron más de 60 patriotas, bajo las balas 1 
de los rifles de los yanquis. 
i Puede darse un atropello mayor come- i 
tido contra un pueblo patriota que de 
fiende su independencia política pisotea 
da por una nación grande que debiera ser j 
la salvaguardia de los países centro y 
sud-americanos ? 
Pues sobre todo esto tenemos que agre 
gar que ni bajo la presidencia de Zela- . 
ya, ni de Díaz, ni de Estrada, ni duran- i j 
te la revolución de Mena, peligraron ja r 
más los intereses ni las vidas de los ame- { 
ricanos y lo único que hubiera naufraga- j 
do para fortuna de Nicaragua y de todos t 
los países que están en su caso, hubieran ¡ 
sido los trusts que, á todo trance, quieren - 
comprometer á las Repúblicas de Centro 
américa con sus empréstitos. . 
Con estos antecedentes y reciente to- t 
davía el período maderista, apoyado y c 
sostenido por esos trusts, como segura- ( 
mente van á estarlo ahora Maytorena y 
Carranza en la frontera, ¿qué mexicano ] 
habrá que no tema las consecuencias de , 
esa inteligencia? ¡ 
La única esperanza que podemos te- | 
ner para evitar la intromisión del Go- , 
bierno de Washington en la política me- | 
xicana, es que todos los hombres de bue 
na voluntad,sin distinción de partidos,se j 
agrupen alrededor de un gobierno que ha- , 
ga la paz á todo trance, ahogando en , 
sangre si es preciso todo intento de des- ] 
membramiento ó de inteligencia siquiera ■ 
con los agiotistas norte-americanos, acu- | 
diendn para esto, si es preciso, á la bue- j 
na voluntad que ha demostrado Mr. Wil- , 
son en sus recientes declaraciones sobre 
la política que se propone seguir en las , 
Repúblicas latinas. 
Nos resistimos á creer que el actual 
Presidente de la Unión Americana apoy'e 
la política del dollar y autorice atrope 
llos como los que acabamos de referir de 
Nicaragua, y como los acontecimientos 
se están precipitando en la frontera, pro 
bablemente en el próximo número podre 
mos ocuparnos déla actitud que asuman 
abiertamente los Estados Unidos con 
respecto á los revolucionarios carran- 
cistas.
	        
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