Full text: Año 3.1914=No. 28 (1914002800)

394 
COSMOS 
bros que han producido las medianías que 
presumen de gustos clásicos, se agotan las 
ediciones de las obras de los maestros en 
arte moderno. Se nos dirá sin duda que el 
aplauso de la mayoría no es el que vale. Es 
te argumento se ha empleado varias veces 
sin éxito. La mayoría, en el caso que estu 
diamos, no es el vulgo analfabeto, sino el 
público que lee, que estudia y que emite 
opiniones. No se halla formada ciertamente 
esta colectividad por críticos saturados de 
clasicismo; no abundan entre ella helenistas 
ni latinistas; pero sí, hay un sentido espe 
cial que permite al numeroso conjunto en 
contrar la belleza, apreciarla y admirarla. 
Y es más digno de tomarse en consideración 
el fallo del público, cuanto que es por exce 
lencia sincero y expontâneo. 
Habrá también quien argulla que el bri 
llante éxito que han obtenido los buenos 
modernistas se debe al círculo de admirado 
res, y especialmente al de discípulos. No 
negamos que unos y otros hayan contribui 
do a popularizar las obras a que aludimos; 
pero aquí cabe observar que escritores que 
no pertenecen a la escuela modernista, ni 
tienen ligas con ella, han comentado con 
entusiasmo las obras de los poetas y prosis 
tas del género expresado. 
La labor de nuestro compatriota Nervo 
ha merecido amplios elogios de escritores 
españoles que cultivan un género nada se 
mejante al que venimos estudiando; Darío 
ha cosechado a su vez calurosos aplausos 
prodigados por eximios literatos de la es 
cuela antigua, y del propio modo ha brilla 
do el triunfo para otros modernistas. 
Don Juan Valera—académico—escribió 
un bellísimo prólogo para uno de los más 
hermosos libros de Rubén Darío. De este 
prólogo espigamos los siguientes concep 
tos: 
(El prólogo está en forma de carta dirigi 
da a Darío). 
“Usted es usted: con gran fondo de 
originalidad y de originalidad muy extra 
ña. Si el libro impreso en Valparaíso es 
te año de 1888, no estuviera en muy buen 
castellano, lo mismo podría ser de un au 
tor francés, que de un italiano, que de un 
turco o de un griego”. 
“Ha aprendido muchísimo, y en todo lo 
que sabe y expresa muestra singular ta 
lento artístico y poético. Sabe con amor 
la antigua literatura griega; sabe de todo 
lo moderno europeo”. 
“.... Y usted no imita a ninguno: ni es 
usted romántico, ni naturalista, ni neu 
rótico, ni decadente, ni simbólico, ni par 
nasiano. Usted lo ha revuelto todo, lo ha 
puesto a cocer en el alambique de su ce 
rebro, y ha sacado de ello una rara quin 
ta esencia. 
Se acusa a los modernistas de mirar con 
indiferencia las obras de los clásicos. Fal 
so. Los buenos modernistas son grandes 
admiradores de la época gloriosa en que 
las letras castellanas lucieron con mayor 
brillo. 
Ved cómo se expresa Darío en el prólo 
go de sus «Prosas profanas»: 
“El abuelo español de barba blanca me 
señala una serie de retratos ilustres: “Es 
te, me dice, es el gran don Miguel de Cer 
vantes Saavedra, genio y manco; este es 
Lope de Vega, este Garcilaso, este Quin 
tana”. Yo le pregunto por el noble Gra- 
cián, por Teresa la Santa, por el bravo 
Góngora y por el más fuerte de todos, 
don Francisco de Quevedoy Villegas....” 
Al abandonar los modernistas los anti 
guos moldes, han respetado—salvo raras 
excepciones—las leyes impuestas por la 
prosodia, procurando dentro de ellas y de 
las de la sintáxis, producir obras ricas en 
delicada armonía. Si en el verso se conser 
va el ritmo y se respetan las leyes funda 
mentales de la gramática, ¿qué importa que 
haya innovaciones encaminadas a buscar 
melodías ideales, exquisita música en la 
forma? 
Mirad esto: 
“Mía: así te llamas. 
¿Qué más armonía? 
Mía: luz del día, 
Mía: rosas, llamas. 
¡Qué aroma derramas 
En el alma mía 
Si sé que me amas, 
¡Oh Mía! ¡oh Mía! 
Tu sexo fundiste 
con mi sexo fuerte 
fundiendo dos bronces. 
Yo triste, tú triste... 
¿No has de ser entonces 
Mía hasta la muerte? 
(Rubén Darío.)
	        
© 2007 - | IAI SPK
Waiting...

Note to user

Dear user,

In response to current developments in the web technology used by the Goobi viewer, the software no longer supports your browser.

Please use one of the following browsers to display this page correctly.

Thank you.