Full text: 1.1881,15.Jan.=Nr. 2 (1881000102)

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EL CORREO AMERICANO 
—Brindo, caballeros y señoras, por ei eminente ciudadano 
que teneis ai frente, ese Washington argentino de los tiempos 
modernos, ese Bayardo tucumano cuya historia está llena de 
páginas, como dice Cantú, y cuyo amor por la unión arjentina 
le ha dado el primer puesto al frente de la República nacio 
nal y autonomista ! 
—Viva Roca ! mueran los porteños ! aullaron en coro los 
convidados. 
Y empezó el festín. 
Vinieron, padecieron y se hundieron, las rebanadas de sal 
chichón, las tajadas de lengua fiambré, las postas de sábalo 
frité, las aceitunas al palito, el pan italiano, el vino seco, los 
sandwichs, las sardinas al aceite, y por fin los frios despojos 
do una oveja, que parecia correntina porque no estaba desan 
grada, lo que prueba que habia muerto víctima de un golpe 
de mano. 
El rico salchichón del pai3, si no ostentaba gorra de vasco 
tenia por lo menos entrañas de perro, á juzgar por el aspecto’ 
y yo por mi parte ni siquiera quise probarlo, temiendo que 
estuviera rabioso. 
Horrible fué el crujir de dientes, y en meno3 de un cuarto 
de hora no quedó ma3 que Roca en la mesa para contarlo. El 
ambigú terminó por falta de combustible, y el tropel danzan 
te se fué otra vez á la sala. 
Vo aprovechó la ocasión para escurrirme: felizmente no me 
habían intervenido el sombrero, aunque tenia algunas abo 
lladuras, y pude ganar el patio y enderezar á la puerta de 
salida. 
Todavia al pasar me tiraron de la levita y una voz me gri 
tó: 
—Caballero ! viva la inspiración ! 
Era una vieja que tenia en el cuerpo toda una intervención 
de vino seco, y que se entregaba á un transporte de entusias 
mo. 
Ya en la calle, escuchó un espantoso tumulto, y eché á cor 
rer como un galgo para salvar el pellejo, creyendo que iban 
á estirarme por rebelde. 
Después me contaron lo que habia sucedido. 
La vieja intervenida habia visto pasar uno, lo habia desco 
nocido, y habia gritado pidiendo socorro; á causa de esto 
hubo una de palos y trompadas, porque muchos se dieron por 
ofendidos, y empezaron á gritar á su vez: 
—Mueran las alusiones personales ! 
Cri-cri, 
—Señores, esto es un escándalo! dicen que van à aumentar 
los grados militares, para que suban algunos hasta archi-ge- 
nerales y proto-generales. 
—No le estrañe à V; ya verá, muchos van á resultar cuasi- 
generales. 
—Pero cómo se distinguirán de los demás? 
—Usarán dos sables: uno muy largo, para arrastrarlo por 
la calle, y otro mas chico para la oreja, como pucho. 
El pueblo X.. . es eminentemente roquista, y rochista por 
añadidura. 
Esto ño tiene nada de estraño. El tal pueblo, compuesto de 
diez ó doce tituladas casas, se encuentra situado lejos, muy 
léjos, como quien dice á media cuadra de los indios, lo cual 
esplica la idiosincrasia roqui-rochista de sus habitantes. 
Y es el caso que tan exaltados son estos en sus opiniones 
políticas, que la Municipalidad se ha visto obligada á poner 
en la plaza pública un letrero que dice así: 
Es prohibido comerse los árboles de la plaza. 
El pueblo X. . . me recuerda una conversación que escuché 
una noche en casa de una amiga mia, tan rebelde como ama 
ble y hermosa, 
Hablábase allí de un Fulano, y alguien decia inocentemente. 
No es un hombre tan insignificante como V. cree, señora- 
ha sido candidato del partido vencedor en las pasadas elec 
ciones. . . 
—¿Para diputado ó para senador? 
‘ Creo que para ambas cosas. . . ya lo conocerá V., porque 
se lo voy á presentar mañana. 
Ay ! Dios mió ! esclamó con un gracioso mohin la porte 
ña, no lo traiga V., porque tengo muchas plantas finas en el 
primer patio. 
Escapando de las garras de la reconstrucción, llegó no hace 
mucho un pobre correntino á Buenos Aires. Como todos los 
foiasteros, se descuidó, y lo robaron á la salida de un baile 
de máscaras. 
Cuando lo notó ya era tarde, y no tuvo mas remedio que 
poner su queja al vigilante de la esquina. 
Después de contarle el caso, le ocurrió una duda, y le pre 
guntó bajito: 
Dígame, amigo, ¿aquí también están intervenidos los por 
teños? 
Caburé. 
Un correntino. — Pido la palabra para concluir en verso, 
parodiando á Espronceda. 
Hurra, cosacos de la liga, hurra ! 
Mi patria os brinda espléndido botín: 
Que una hecatombe sus ovejas sean, 
De gallinazos híbridos festín ! 
LOS DE ADENTRO. 
CHARADAS 
i. 
Si me dices mi primera, 
Dila claro por piedad, 
Pues de miedo á la segunda 
Cuando me hablas oigo mal. 
E3 mi todo el que las une 
Donde quiera que ellas van, 
Y como eres tan coqueta 
No la3 has de separar. 
II. 
Si repito mi primera, 
; Qué ri3a me dá ! 
Si repito mi segunda, 
Me empiezo á quejar ! 
Las dos son en un sentido 
Lo que ella al andar, 
Con esa gracia porteña 
Que me tiene mal. 
Y es lástima que recuerden 
Cierta montaraz, 
Y el roquismo haciendo fiestas 
Por la capital. 
SOLUCION DE LÁS DEL NÚMERO ANTERIOR. 
1. — Sa-ca-lra-po. 
2. — Mar-ti-rio. 
DIRECCION Y ADMINISTRACION: CÓRPOBA 623.
	        
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