Full text: 1.1913,15.Aug.=Nr. 9 (1913000900)

Crónica 
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la entrada? ¿No puede entrar el que 
quiere?... Por eso he venido... 
—Dame un cigarrillo. 
—No tengo cigarrillos. 
—Pse. Pobrete! Agregó la rusita con 
su acento exótico y un ceceo infantil 
que daba irresistible encanto á la inter 
locutora que á Pitti parecióle muy dis 
tinta de sus infortunadas compañeras. 
Nunca sintió tanto su miseria. La en 
cantadora súbdita del Zar habíase ale 
jado con un mohín de desprecio en los 
labios acarminados, porque no poseía 
nada!... Ni un cigarrillo ... 
Filosóficamente se arrellenó en la bu 
taca pensando en aplastar un sueñecito 
en aquel confortable ambiente que olía 
á hogar burgués, tibio, sábiamentc de 
fendido de la helada atmósfera callejera 
á que estaba condenado por su inadap 
tabilidad perenne. 
* * * 
—Fuma, rubiecito simpático, sonó una 
voz. Era la rusita que le ofrecía un ci 
garrillo mirándole con sus ojos inunda 
dos de vida.—He pedido dos cigarrillos, 
para darte uno, agregó sentándosele en 
las rodillas.—Sabes que me gustas mucho, 
rubio bohemio? 
—Bohemio? 
—Sí. ¡Oh! te conozco, sabes? No á 
tí precisamente, pero vienen muchos aquí 
y á fuerza de tratar á tantos hombres 
he llegado á conocerles á simple vista, 
por lo que dicen sus ojos, sus caras, sus 
ropas. He aprendido á leer en sus co 
razones como en un libro, á saber lo que 
tienen dentro sin que sus labios se abran 
á una confidencia ... 
—Pues á mí no me has conocido nada. 
Yo no soy un bohemio y al darme esc 
nombre, me haces suponer que tu arte 
adivinatorio es cuento de navidad. 
—Que nó? Pues ahora que lo niegas, 
estoy más segura de lo que dije antes . . 
Pero, dejémonos de tonterías. ¿No .ie 
nes conmigo? 
—Ya te dije que nó, moninita mía! 
—Pero á qué has venido aquí? No 
sabes que este tugar no es el más apro 
piado para ... Qué eres tú, pintor ó 
músico ? 
—Nada. 
—Como nada? Poeta por lo menos. 
Pues bien, este lugar es el menos apro 
piado para inspirarte imágenes. Todo 
hijo del buen Apolo debería cuidarse mu 
cho de poner los piés en casas de este 
género cuando las Musas lo protejen, y 
tú tienes aire de ser muy favorecido por 
ellas. 
—Esa manera de hablar, mujer, ese 
lenguaje.' Quién te ha enseñado cosas tan 
ajenas á la casa esta? 
—Ingenuo! Crees que toda mi vida 
la he pasado aquí? Que toda mi vida 
he vendido caricias ... amor... No, mi 
querido vate! 
—Y siendo tan instruida, cómo has ve 
nido á dar tan abajo? 
—Tan abajo? Ja... ja... ja!... que 
niño eres! Creíate algo más perspicaz. 
Yo no estoy ni abajo ni arriba. Soy un 
simple factor de la sociedad, importantí 
simo factor; una pieza indispensable al 
funcionamiento de su complejo mecanis 
mo. En cuanto á lo de abajo, protesto 
en el mío y en el nombre de mis cole 
gas. Estamos muy arriba nosotras y so 
lo á un loco como tú, soñador perenne, 
y descendiente en línea recta del augus 
to caballero de la triste figura; pueden 
ocurrírsele semejantes disparates. Aunque 
despreciadas, somos una potencia, un es 
tado. Ejercemos más influencia nosotras 
en la política que los mismos pilotos de 
la casa pública. Somos despreciadas. Al 
lodo también se le desprecia porque se 
le pisotea. Pero el lodo salta, llega has 
ta los rostros y devuelve bofetadas al 
que dá coces, azota en plena cara al que 
hiere los cuerpos .. : Nosotras somos 
lodo también; Iodo sensible, inteligente, 
con un tacto refinado para la venganza... 
Dirás que se nos hiere en el alma? Men 
tira ! Creo menos en el alma cantada 
por vosotros, que en la otra, la que co 
rresponde ó pertenece al Dios? Yo soy 
atea. No creo más que en la materia 
lidad, en la c?rne que es materia cós 
mica según los físicos y que yo á veces 
¡lamo lodo, podre... Y nosotras somos
	        
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