Full text: 1.1897,5.Sept.=Nr. 10 (1897000110)

VIDA MONTEVIDEANA 
r- 
bien pudiéramos decir,—suponiendo que la 
luz de los picos eléctricos fuera el astro rey, 
—que como las de los ejércitos de Gerges 
« habían obscurecido la luz del sol ». Allí 
solo « peleaban á la sombra » los que ocu 
paban la platea, pues los de tertulias y ca 
zuela, si bien por su posición hacían tiros 
mas certeros, sufrian los rigores del sol sin 
abrigo alguno. Nosotros como cronistas 
asistimos á la batalla en caracter neutral por 
cuya causa podimos anotar en nuestra carte 
ra los siguientes apuntes sobre la interpreta 
ción que se hizo de Manon : 
Pero, ante to^o, debemos advertir que no 
queremos repetir lo que varias veces hemos 
dicho respecto á Manon, de cuyo valorsupe- 
rior al de Werther es imposible dudar, y cu 
yo conjunto sintetiza todos los progresos 
que ha alcanzado la moderna escuela, mos- 
tradonos la fresca y fecunda inspiración del 
autor del Navarraise, más cientifica, dema 
siado quizás, pero menos humana que la de 
Puccini, quien derrama á manos llenas 
finísimas harmonías entretejidas en una pa 
sión sentida y expresada de una manera qu ; 
habla al alma. Así es que no nos detendre 
mos á examinar la obra, sino á dar nuestra 
opinión sobre el éxito que obtuvo su repre 
sentación en nuestro primer coliseo. 
Como verdaderos indiscretos, no podemos 
dejar de decir que desconocimos á De Lucia 
e n su papel de Des Grieux. Y lo desconoci- 
m °s porque recordamos el Manon que nos 
dio este distinguido artista hace dos años, 
en el finado Politeama y recordamos que 
hacia temblar de entusiasmo hásta las mis 
mas paredes del democrático teatro, entusias 
mo que no se notó el mártes en Solis. 
Ivuizá seria porque las paredes de este tea- 
tr ° son más insensibles, como que son más 
sólidas, que las del teatro incendiado.) Lo 
cl erto del caso es que, el final del primer 
act0 Y el principio del tercero, pasaron sin 
Que de ello se diera por entendido el públi- 
c °„ Sin embargo De Lucia hizose bisar en 
el Sueño que dijo con mucha maestría, pero 
h° estamos conformes con la romanza Sin 
11 Ipicio que dijo con poco amore; —á pesar 
de éllo fué aplaudida. 
La Ferrani cantó finamente de Manon 
^escaut, pero en la agonia final, que dijo 
sentimentalmente le faltó expresión dramá- 
tica, — f a i ta dispensable en la Ferrani, de la 
Que no puede exigirse mucho porsu carencia 
e escuela. Además en la Ferrani notamos 
Que hace el papel de Manon demasiado can 
dorosa ; incompatible cualidad en el perso 
ne que caracteriza. Este es un detalle dra- 
mall cal puramente,' pues no dejamos de 
uplaudir su fino gusto en la caracteristica y 
meláncólica despedida á la mesita y en el 
uetto que le sigue, cantando con "dulzura 
ex quisita. 
Ll barítono Sanmarco hizo un Lescaut 
muy intensionado, demostró mucho juego 
e scénico, pero en la parte de canto estuvo 
&o desanimado aunque cantó con vozfres- 
Ca algunas veces. 
Los señores Tisci — Rubini, Rossi y Mon- 
c hero, portáronsecorrectamente, salvo algu 
nos de esos momentos en que decaeel ánimo 
unsado de los artistas, momentos que fue- 
°n pocos en estos artistas y que por eso de- 
lunios pasar por alto. 
Ti S . coros n0 gritaron tanto como en 
a nhausser —La mise en escena buena. 
La orquesta muy bien, sobre todo al final 
el tercer acto. Mascheroni fué aplaudido. 
Ln conjunto, el Manon del martes, fué 
e gular simplemente si la comparamos con 
3s otras interpretaciones que por los mismos 
•tistas (salve uno que otro) hemos oido. 
hempo atrás. 
Pxnipa de Berrutti es una verdadera dro- 
a ) pero una droga que no puede pasarse 
ni aun mismo emulsionada. De ello tuvimos 
ocasión de convencernos en Solis, por más 
que teníamos sobre la obra nuestro criterio 
formado, por haberla visto extrenar en Bue 
nos Aires. La falta de espacio nos impide 
hacer una critica séria y en detalle. Sola 
mente diremos que si mala era Tarass Bul- 
ba, arclumalisima es Pampa. Baste con decir 
que aquello no es música, ni ópera, ni ope 
reta, ni cosa que se le parezca; parece más 
bien un depósito de notas que se le han roto 
las válvulas, dejándolas escapar en tan es_ 
pantoso tropel, que dá deseos de taparse j os 
oídos Lo único bueno que tiene la obra es 
el padrenuestro de Vtcenza y este no es más 
que una caricatura del Ave Maria del Olello\ 
el final del primer acto pertenece también 
casi todo, á la ópera del terrible marido de 
Desdemona; y en el acto tercero, entre ver 
daderos disparates músicale*s, oímos aque 
llo de vecchia cimarra, que es, ni más ni me 
nos, lo que canta el bajeen Boheme. 
Berrutti tiene pretenciones de haber es 
crito una ópera criolla, pero aquellos, aires 
sencillos del pericón, los tristes, las vidalitas, 
etc, no son más que emyarañamientos, que 
de lo que tienen menos es de aires naciona 
les. Hasta el mismo libreto es una pura ma 
cana, pues se ha destrozado cruelmente la 
vieja historia de Moreira. 
Lo que vale decir que Berrutti ha hecho 
un verdadero asesinato artistico, con las cir 
cunstancias .agravantes de reincidencia, en 
sañamiento, premeditació'n, alevosía... 
Ln cuanto á la interpretación quede, aque- 
llo hicieron Mariácher, laBonaplata, Rossi, 
Sanmarco y sus compañeros, diremos que 
todos los esfuerzos de estos artistas por ha 
cer algo bueno, s.e estrecháron contra fo 
tanto malo que tiene Pampa. 
La concurrencia era tan reducida, que 
bien puede calificarse el espectáculo, de 
simple ensayo ante un grupo de íntimos. 
Lo que significa, que nuestro público que 
dó escarmentado con Tarass Bulba, v como 
(( gato escaldado huye del agua fría"»... 
* * 
El jueves se dió Metislofele, la ópera monu 
mental de ArrigoBóito,cantada por De Lucia, 
¡a Berlendi, and Company. Concurrencia es 
casa. De la interpretación nos ocuparemos 
en nuestra próxima crónica, pues esta va 
siendo demasiado estensa y tememos haber 
fatigado á nuestros lectores y por otra parte 
sería para nosotros un remordimiento de 
conciencia usurpar un espacio que podrían 
ocupar las preciosas colaboraciones de Vida 
Monte vi deán a. 
Indiscreto. 
Ti Ti Ti nMTÍm'ínTnlh í í íTTTn Ti* Ti'm'i'T ÍTTm'ÍTT 
é 
9 
C uando ateridas mis crispadas manos 
opriman á las tuyas; cuando sientas 
infiltrarse en tu sangre, á mi abrazada, 
el frío que circule por mis venas ; 
Cuando tus ojos, con dolor se claven 
en mi ojerosa faz, lívida, escueta, 
y observes en mis tétricas pupilas 
la última luz de mi alma que to besa ; 
Cuando en mi corazón hunda sus garras 
con voraz ansiedad la muerte negra, 
y estremézcan mi carne,.desligándose 
los nudos que á este mundo me sujetan ; 
Cuando mis labios congelados tiemblen 
para darte un adiós, un beso apenas, 
y allá de un camposanto, oculta y sola, 
me espere en un rincón, la tumba hambrienta, - 
Yo entonces pensaré. . ¡No en esta tumba, 
no en la muerte, no en Dios, no en la existencia!, 
pensaré,... ¡que fe quedas en efimundo 
sin alma y sin amor ¡en vida muerti! 
Ricardo PASSANO. 
Montevideo. 
Pensamientos 
Como se puede parangonar la vida del hombre 
à la corriente de un rio 
.( ESCRITO EN ITALIANO l'ARA «VIDA MONTEVIDEANA > 
( Y TRADUCIDO EXPRESAMENTE) 
Allá sobre la elevada veta de la roca viva 
cae un hilo de agua perenne. 
Cuán límpido, cuán plácido resbala mur 
murando entre las blancas piedras de su ' 
lecho, descendiendo con lijero susurro de 
piedra en piedra, de roca en roca! — Asi el 
inconsciente niño da los primeros pasos en 
el sendero de la vida, alegre hoy,- tranquilo 
mañana, abandonándose á los inocentes 
goces de la infancia y de la adolescencia.— 
Pero no se arriesga el pequeño rio á pen 
sar que su curso tenga mudanzas de toda 
clasey siga siempre igual y tranquilo. Talvez 
antes de descender al valle adquiriendo mayor 
fuerza y de la,altura de que’ proviene, y del 
volumen de las grandes aguas, verá por 
algún obstáculo que se interponga á su co 
rriente ó por el súbito crecer del viento en 
turbiado su nítido fondo. Y el niño? Aun 
que de tierna edad, sin embargo, él también 
arrastrado, arrastrado y acibarado por los 
dolores, ni la ternura de la madre más pre 
visora, puede hacérselo esquivar. Talvez la- 
hermanita le ha roto el juguete más querido 
—otra vez ella no se ha prestado á sus de 
seos—una tercera vez es el gato que lo ha 
arañado, huyendo; —luego fue una caida,— 
más tarde un lijero castigo;—por último la 
madre que no ha favorecido sus caprichos: 
todo esto lo hace llorar, llorar y rabiar. Pero 
después de pocos instantes todo desaparece 
y. la serenidad ha tomado nuevamente su lu 
gar. Entre estas alternativas de sonrisas y de 
lagrimas, el bebé crece y se convierte en ni 
ño.—Asíel hilodeagua, quedespuesse hafor- 
madoarroyuelo y que hasta pocas millas atrás, 
se podía llamar arroyo, ahoraapenasse reco 
noce. Este ha arrastrado alia abajo, en su 
rápida carrera, piedras, peñasco, rocas: ha 
arrancado algún arbusto de raiz y el volu 
men de sus aguas se ha hecho imponente' 
por las lluvias torrenciales, por la impronta 
licuación de las. nieves: hélo ahí abrirse á 
derecha é izquierda la madre engrandecida, 
para recibir otros ríos, otras corrientes ma 
yores de agua,, y llegado ya al valle con ím 
petu siempre más creciente, atravesar verdes 
llanuras, encontrarse en alegres pueblecillos, 
correr entre deliciosos villorrios, abalanzarse 
entre prósperas é importantes ciudades. A 
este rio muchos paises le deben su prosperi 
dad, los campos su fertilidad, las ciudades 
sus copiosas riquezas y su siempre creciente 
comercio. La industria, que ha conocido su 
importancia, aprovecha el abundante volu 
men de ias aguas, y he ahí al rio convertirse 
en motor de múltiples establecimientos, co 
mo fábricas de papel, paños, tejidos, dando 
con el trabajo nuevo impulso á los oficios, 
a la% artes y al comercio. Y el niño? Helo 
ahi adolescente, iniciar su instrucción, abra 
zar nuevas ideas, aumentar sus conocimien 
tos y comenzar á sertir aquellos instintos 
de virtud y de bondad, que avivados por 
una inteligente educación, darán frutos de 
honestidad y saber. Hélo ahi entrar en la 
juventud, en aquella espléndida edad, en 
la cual hay desenvolvimiento de pensamien-' 
toSj actividad en el trabajo, potencia de sen 
saciones y propósitos. Y progresan los años, 
y crecen los estudios y se adquieren expe 
riencias, hasta que se forma hombre madu 
ro. Sus vastos conocimientos, siempre le 
dan más derecho para entrar en el campo 
de la vida, donde la prodigiosa actividad de
	        
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