Full text: 1.1897,3.Okt.=Nr. 14 (1897000114)

VIDA MONTEVIDEANA 
el suelo y á pocos pasos del conventillo, el 
perro, autor del infernal barullo de la vis- 
pera. 
La mano aleve de un Guardia Civil, celoso 
desucometido lehabia dado la «bolilla». ¡Asi 
pagó el desgraciado cán, los perjuicios cau 
sados en la última noche de su árida existen 
cia ! 
Eduardo LÓPEZ LABÀNDERA. 
Montevideo, Setiembre 29 de 1897. 
LEJOS DE LA PATRIA 
Asi se titula una carta abierta publicada 
en uno de los diarios de esta capital y diri- 
jida desde Buenos Aires por el periodista 
oriental señor Alfredo Thomas. 
Por lo que se refieren á uno de nuestros 
más asiduos é inteligentes colaboradores y á 
nuestra Revista, entresacamos de la predicha 
' carta los párrafos siguientes : 
<» Buenos Aires, Agosto d3 1807. 
«Señor Don Pedro C. Miranda. 
«Montevideo. 
« Estimado amigo : 
«Y por último lo recuerdo á Vd. pasean 
do como un fardo su neurastenia que nos 
priva á los amigos de saborear los frutos de 
su talento, atando los vuelos de su mente é 
impidiéndole todo ejercicio de gimnasia 
intelectual. 
« Felizmente, obedeciendo usted á sus afi 
ciones, rompe los lazos, las prescripciones 
medicas que pretenden poner vallas á su 
fantasía y nos obsequia con producciones 
que son una joya, telitas de soberbios mati 
ces, relatos primorosos, elegantes, distingui 
dos, delicados como él que acaba de llegar 
hasta mi, encuadrado en Vida Montevidea- 
NA —una revista interesante, bien hecha, 
mejor escrita y que hará camino si todos sus 
números son como el que, gracias á su ga 
lantería, tengo á la vista con el retrato de 
Elia Pérez, de esa belleza entre las bellezas 
de la patria. 
« Usted sabe que no he nacido para criti 
co y que cuando pienso lo hago con entera 
independencia, sin consultar á nadie. 
« Mi impresión, para mi, vale más que 
todas las del mundo entero reunidas, y la 
que me ha causado su lindo trabajo—con el 
que usted ha querido proporcionarme in 
mensa satisfacción al ver mi humilde nom 
bre sobre tan brillante prosa, fuera de dis 
pensarme inmerecida honra— ha «ido de 
las más gratas que haya experimentado, le 
yendo las producciones de los jóvenes aman- 
teurs de la literatura en nuestra tierra. 
« Sobre gustos no hay nada escrito, se ha 
dicho, y aun cuando no pretendo imponer 
el mío, que creo poseerlo refinado en este, 
género, diré que creo que su estudio, por 
que es un estudio, amigo mío, en el que re 
salta la observación junto con la belleza del 
lenguaje—gustará á todos como me ha gus 
tado á mi. 
« Muy real, muy verdadera, muy vivida 
esa Lise, que yo he tratado en Montevideo 
y que han conocido y han tratado todos los 
hombres en todas las sociedades del mundo. 
« Pero permítame, estimado amigo, que 
creo que Héctor no se ha muerto por el cruel 
desengaño amoroso que sufrió; deje que 
crea que se quitó la vida por hastío, por po 
breza, por rebelarse contra el mundo egoís 
ta. Déjeme con mi idea dé que si 
« no se mueren de amor 
las mujeres de hoy en dia » 
por amor no se suicidan los jóvenes de este 
fin de siglo materialote y positivo. 
« Y pongo punto final, temeroso de que 
Vd. como la coquetuela Lise, exclamé: ma 
jadero! refiriéndose á su consecuente y agra 
decido amigo. 
Alfredo THOMAS. » 
At-ftt/táLfctéL&fcfca-g.g-ft. t AAAAAA A A % ?■% A A 
ii i i i i i iYiíiii i i i iiiuii i i i iii i i i i i i i i 11M 111 i;i i n ni i ii i ri i i,i i:i;i ri 1 
El Irte en MoAfteo 
No sé por qué existen tantos artistas que 
se malogran en mitad de su carrera artísti 
ca, como esos árboles á quienes les falta la 
poda oportuna para que broten con más 
fuerza. Perlasca es uno de ellos. Le ha fal 
tado la buena poda de la critica qué corrige 
al artista sin atacar la dignidad del hombre. 
Perlasca exhibió días pasados un cuadro 
de dimensiones colosales en lo de Maveroff, 
representando una figura de mujer clásica 
con una gran corona de laureles sobré las 
sienes, escribiendo sobre una tabla la sim 
pática palabra: Pax. La figura está sentada 
sobre una montaña de nieve, y deja caer los 
pliegues de su traje flotante á lo largo, mien 
tras á sus piés, un joven le extiende una 
rama de olivas, como diciéndole. Después 
de esta revolución, hagamos la paz, y cada 
mochuelo á su olivo!.asi, á lo menos lo he 
oído interpretar por un chusco. 
Salvo la cabeza del joven y parte de un 
hombro del mismo, que tienen un relieve, 
un dibujo, y un colorido bien entonado del 
\ 
■ I ■ | JK \ 
\ %i! y 
ó jl a .3 
\ \ ^ '-A 
* V N V 
\ 1,1 
m 
sis 
asi 
i* W 
$ *LV 5 
* 
?r 
M 
mm 
o 
i 
|í i 
Monumento de mármol, conmemorativo á la Independencia de la República, existente en la Plaz 
de la Constitución de la ciudad de la Florida. — (De fotografía). 
pleinair, lo demás... es mejor no hablar de 
ello. ¿Qué has hecho Perlasca; de los severos 
estudios al laclo Ferragulti? Aquellas ricas 
promesas de un talento genial que habías 
dado con tus primeros cuadros, en esta tu 
segunda pátria, el expléndido plafón de 
«La Lira», la alegoria grandiosa deí plafón 
del « Instituto Verdi», el otro cuadro Ritoi- 
nerá'r las flores, tus riquísimas flores que 
valían tanto como las de Ripari ? no han 
sido bases graníticas para asentar tu claro 
criterio pictórico y dar firmeza á tu dibujó 
y pastosidad á los tonos de tu paleta suave 
mente poética como que toma sus tintas ar 
moniosas bajo el cielo inmensamente sereno 
de tu amada Suiza.;. ¿Qué has hecho Per- 
lasca? 
No en baldé ¿res admitido en todas las 
exposiciones europeas, no en balde te soli 
citan para decorar iglesias y palacios y exor-, 
nar templos del Arte. 
Hay algo en tu cerebro que vale, que deja 
en las obras que produces, las huellas de tu 
talento privelegiado. Vuelve por tu fama 
oscurecida con ese cuadro último, en Mon 
tevideo, manda una de esas muestras de tu 
Arte encantador, uno de esos golpes de 
audacia pictórica, en quela nota del colorido 
suáve de tu paleta, nos dé la sensación deli 
ciosa de la naturaleza de tu pátria, armonio 
sa como un tramonto sobre los olivares que 
exorman los palacetes de Como, reflejadas 
sus verdes siluetas sobre el claro espejo de 
las aguas dellago legendario... Por qué, 
confio en tu talento, espero, amigo Perlasca. 
Gutiérrez, á quien una enfermedad ha
	        
© 2007 - | IAI SPK
Waiting...

Note to user

Dear user,

In response to current developments in the web technology used by the Goobi viewer, the software no longer supports your browser.

Please use one of the following browsers to display this page correctly.

Thank you.