Full text: 2.1898,10.Apr.=Nr. 39 (1898000239)

LA VIDA MONTEVIDEANA 
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¿Quién fué? Lo ignoro. ¿Cuál había sido 
el martirio de su vida? 
No lo sé. . _ , 
Pero hay en cierta parte de París un 
hombre, un hombre joven aún, que es me 
morialista, pero no en un chiribitil, como 
el tío Bouin. Fedacta elocuentes cosas, 
y todos sabéis su nombre. Llamesmole 
sencillamente Juan, como otras veces. 
El tio Bouin es un .anciano feliz, siem 
pre honrado, y además buen cristiano. Go 
za de la gloria del «Chicuelo», como á ve 
ces llama à su ilustre hijo adoptivo, y es el 
quien me ha contado esta historia, sin prin 
cipio ni fin. 
Ignoro quien es el repartidor de estas 
cartas, pero, á no dudarlo, ellas llegan a 
su destino en el cielo. 
Paul FEVAL. 
¡HOmAS BE MBS 
Post niibila ... náhila! 
Ah!... si pudiese en alas dtl deseo 
Volar hacia los campos de Ja pátria, 
Y en horas de dulcísimos afectos 
Apagar esta fiebre de mis ansias, 
Y entre los seres 
Que adora el alma, 
Que hoy son recuerdos, 
Que hoy son nostálgias, 
Y entre los brazos de mi tierna madre 
Deslizarse las horas olvidadas!... 
Si pudiese volar hacia los pórticos 
De una casita blanca, 
Que en arco de tupidas madreselvas 
Verdes y hojosas hiedras se entrelazan; 
Do tantas veces 
Mi dulce Juana 
Con su sonrisa 
De virgen casta, 
En las horas de encantos y de amores 
Pálida y afectuosa me esperaba! 
Si pudiese feliz volver á verla 
Eu estas noches de la ausencia amarga. 
Y decirla que la amo con delirio 
Y que nunca jamás podré olvidarla; 
Y 'de alegría 
Vertiendo lágrimas 
Ay! apretando 
Sus manos blancas 
Contra mi pobre corazón enfermo 
Que sufre y que delira porque la ama!... 
Soy la modesta flor de los sepulcros 
Que se inclina infeliz sobre las lápidas 
Y herida por el vaho silencioso 
Yace triste marchita, deshojada; 
Que en mi, las flores 
De una esperanza, 
También ya secas 
Dentro del alma 
Graban la historia, con olor de lielecho, 
De unas horas que fueron... ya pasadas! 
Ay! no es posible esplendidez y brisas 
En el dia sin sol de una borrasca! 
No es posible que tenga el peregrino 
Sin fatales horas de nostálgia! 
Y no es posible 
Que haya palabras 
De afectos dulces 
En otro patria, 
Todo dormita bajo el denso velo 
De las eternas noches de las ansias! 
Auras inquietas que en callados giros 
Besáis las ondas del sereno Plata, 
Y que vais á jugar entre las flores 
En los vastos verjeles de la Patria, 
Llevad mis quejas 
En vuestras alas, 
Tristes lamentos 
Hijos del alma 
Y mis hondos suspiros 
Dejadlos eu la frente de mi amada!J 
Dias vendrán de placidez y encanto 
Cuando en el cielo de la patria amada 
Tremolando la enseña del derecho, 
Brille el sol de las leyes sacrosantas. 
Entonces volverán noches tranquilas, 
Entonces volverán dias de calma, 
Las horas de dulcísimos afectos 
Las dulces horas plácidas; 
Y entre los seres 
Que adora el alma, 
Que hoy son recuerdos, 
Que hoy son nostálgias, 
Apagaré el delirio de mis sueños, 
Apagaré la fiebre de mis ansias! 
Celestino V. DELEANTE. 
Celsius. 
Montevideo, Abril 9 de 1898. 
¿fES R.EC.UJ 
por qué fijas la vista en el vacío 
con la pavor sobre la faz pintada? 
Carlos, murmuras? Oh! recobra el juicio, 
sacude el yugo de ese horrible sueño, 
no ves? Clavado en esa cruz de leño, 
está tu Cristo: el dios del sacrificio! 
Andrés A. DEMARCHI. 
Montevideo, Abril 9 de 1898. 
Pobre monja! En tu celda solitaria, 
mientras que el alma fervorosa ruega, 
¿no sientes que un recuerdo hasta ti llega 
ahogando en tu garganta la plegaria? 
¿No sientes que la imagen de otra vida 
cuyo recuerdo tú creias muerto 
hace latir tu corazón desierto 
y sonrosar tu faz descolorida? 
¿Por qué bajas la frente con tristeza 
sobre la mano que ol rosario aprieta? 
¿cómo se llama la emoción secreta 
que hace inclinar tu pálida cabeza? 
Lloras! ¿Por qué? Ah! Piensas conmovida 
en el risueño hogar que abandonastes? 
en tu hogar ó en la madre que dejastes 
en el abismo del dolor sumida? 
¿Piensas en esas horas Je bonanzas 
de tu niñez? ó en aquel triste día 
en que una mano indiferente, impía, 
hizo caer tu trenza y tu esperanza? 
No. Tú piensas en él! Febril y loca 
lo busca tu mirada en vano, en vano, 
aún sientes la presión de aquella mano, 
aún sientes si calor de aquella boca. 
Y por el campo fiel de tu memoria 
aún vagan las fantasmas del pasado, 
y gime el corazón amortajado, 
bajo el recuerdo de su triste historia. 
Pobre monja! Por qué, por qué asustada 
caes de rodilla sobre el mármol frío? 
(Continuación) 
Por eso se dá un polichinela á un niño 
enfermo; loco sería el que creyera que el 
juguete ha curado al niño porque la diver 
sión momentánea ha desviado del sufri 
miento su atención y apaciguado sus gritos! 
Por mucha voluntad que concentrara ahora 
bajo la mordedura del remordimiento, ya 
no podia destruir los efectos de su taita, y 
cara un orgulloso de su temple esta misma 
impotencia constituía un aumento de cas- 
tIg Además, había de cuidarse de que su 
insistencia por apartar del culpable la 
sanción capital de La ley, no pudiese pare 
cer una afección de grandeza de alma que 
resultaría por consiguiente ridicula e ine 
¡ fiC De todas las solicitudes don Enrique 
recibió la misma respuesta: «El indulto os 
seguro, pero es indispensable que el eo 
firme su recurso de gracia y una suplica 
á la Reina.» . . 
Ahora bien; lo difícil era precisamente 
convencer á Santiago para que firmara. 
Su actitud .luíante el consejo J 
,le la sentencia recalaba la resolución mas 
firme exenta de fanfarronería. 
Y esto fué para el alma a tañera de don 
Enrique un motivo complementario de 
irritación y una demostración mas de los 
imites de su poder; capaz de remover 
Tr la salvación de su hijo no confesado 
l los personajes mas elevados y obligar 
los, cualquiera que fuera su orgu.lo, su 
edad ó su pereza, á convertirse en sol ci 
tantes en el ministerio y en el palacio 
real en consideración al último marques 
de Arnedo, preveía tal esfuerzo paralizado 
por la voluntad contraria de un nino de 
diez y siete años, sin nombre, sin grado 
V en cuyo favor se ponían enjuego tan. 
tas infinencias.-iQué irrisión de la suel te, 
—Es preciso que le vea y le hable, 
pensó, conseguiré en el acto acercarme a 
él v hablarle sin testigos. 
Pudo aprovechar un tren raprlo que 
iba á Irúii, para volver á Burgosi á me 
dio día. Antes que le abrieian la celda, del 
,. e o el coronel había meditado no solo 
las 'palabras que había de dirigirle, 
preparado por decirlo asi todo el c 
go, esforzándose en proveer, segue as 
tuaciones conocidas, las P^J 1 *- a _ 
Santiago y oponerle argumentos P 
sivos, sin exponerse no obs ai te á d - 
brirse y revelar al joven elsectet 
debía ignorar siempre, sobre todo 
sentía en vivir. • u na fiso- 
Se compuso para la enti evis^^ pala 
nomia benévola, y s P c ompasi- 
bra denuncio sus intenciones V 
vas.
	        
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