2 EL OMBÚ Sin tener donde posar, Es la pampa, misteriosa Todavía para el hombre, Que á una raza dá su nombre Que nadie pudo domar. % + No tiene grandes raudales Que: fecunden sus entrañas, Pero lagos y espadañas Tnundan toda su faz, e Que dan paja para el rancho, Para el vestido dan pieles, Agua dan á los corceles z Y guarida á.la torcaz. Su gran manto de esmeralda Esmaltan modestas flores De aromáticos olores Y de risueño matiz: El bibí, los macachines, El trévol, la margarita, Mezclan su aroma exquisita Sobre el lúcido tapiz. * * * No tiene bosques frondosos Ni las aves que hay en ellos, Pero sí pájaros bellos Hijos de la soledad; Que siendo únicos testigos Del que habita esas regiones Adivinan sus pasiones Y acompañan su orfandad. Así, nuncio de la muerte, “Es el cuervo ó el carancho; Sila peste amagaá el rancho Sobre el techo el buho está; Y meciéndose- en las nubes - Y el desierto dominando, Las horas está contando El vijilante Yajá. + No hay allí bosques frondosos Pero alguna vez asoma En la cumbre de una loma Que se alcanza á divisar, El ombú solemne, aislado, De gallarda, airosa planta, Que á las nubes se levanta, Como faro de aquel mar. e ¡El ombú! Ninguno sabe En qué tiempo ni qué mano En el centro de aquel llano Su semilla derramó; - Más, su tronco tan nudoso, Su corteza tan roída, Bien indican que su vida Cien inviernos resistió. * * + Al mirar como derrama Su raiz sobre la tierra, Y sus dientes allí entierra Y se afirma con afán, Parece que alguien le dijo Al levantarse altanero: Ten cuidado del pampero Que es tremendo su huracán. se * Puesto en mecio del desierto El ombú, como-un amigo, Presta á todos el abrigo De sus ramas con amor; Hace techo de sus hojas Que no filtra el aguacero, Y á su sombra el sol de Enero Templa el rayo abrasador. + E