EL PICAFLOR NACIONAL Boca 4 Angelita Andalgalá Hermosa como margaritas del campo es tu alma, en la cual se refleja la amplitud “de un encanto angelical Así te vi pasar un día risueña, alegre disfrutando de los placeres de una juven- tud florida, matizada de inocencia, refle- jando así todo un poema de amor. Así te vi cruzar, y mi alma, saturada de profundos pensamientos, se extasiaba contemplando tu hermosura. Es. muy justo, lo comprendo, de gozar en nuestra pobre vida, porque pron.> de- clinamos al destierro, sin llevar siquiera el recuerdo de un placer. Yo quisiera gózar como tú gozas y as- pirar un ambiente de alegrías; pero asi- mismo, yo quisiera saber si sólo yo hago “eco en th noble corazón. LR. Unas bojas de e AMIGO ROQUE LUCIANI Por la estrecha ventanilla De la pieza donde habito — Me alcanzastes un gajito “De un perfumado cedrón. Parece que comprendiendo Que una pena me consume, Buscastes ese perfume Para un triste corazón. Al tomarlo de tu mano Sentí en el mismo momento Que se mezciaba tu aliento Con la. aroma del cedrón. Y en tu pálido semblante Se dibujó una sonrisa Que sin comprender me hech:za Las fibras del corazón. Pero tal vez el cedrón Mañana se ha de secar Y yo no podré aspirar Su perfume embriagador, Y para aumentar mis males De tan tere congojas Secas guardaré sus hojas En mi pobre corazón. Podrán las manos del tiempo Podrán del todo destruirlas Podrá en polvo convertirlas Para aumentar mi sufrir, Pero las bellas sonrisas De tu pálido semblante, En mi pecho palpitante Para: siempre ha de vivir. Antonio Núñez Monteagudo. — ———— ¡Qué queso pa ---Y así como te decía « un hombre á mi paso hallé y ¡ay! Dios sólo lo encontré por una desgracia mía; —Pero su conciencia impia te instó en plena vedera? -—Creyéndome por cualquiera me dijo N —¡ Ay! ¿qué te dijo? —Mirándome siempre Hijo, ¡qué queso pa tna vidriera! Mirlo Blanco.