Y Se e Aliá en sus mocedades, y en el pueblo de San José de las Polvaredas, antiguo teatro de las Tvalidades locales de Tapias y Morales, do» “Mastacio López, había sido más conocido y Mentado bajo el apodo de Florcita, apodo que, on los años, poco á poco se fué borrando de la Memoria de todos. b Era en aquellos tiempos un paisanito de pue- lo, un muchachón muy limpio y compuesto, de nrisita diplomática y aire complacido, corte- Mnto asiduo «de jueces de paz y comandantes llitares, de secretarios municipales y oficia- de policía, de todos cuantos revestían au- STidad y significaban influencia. + Aprendió escasamente á leer y á borronear su firma y complicada rúbrica, en las escuo- - pueblito, y en este viaje diario que na a caballo desde la chacra de su madre, buena mujer cuyo marido había muerto en tom roatera, el paisarito se acostumbró desde eo mostrador de las pulperías, Á ese Do io, como le llamara Sarmiento; y se a hores muertas en aquella sociedad, oyen- do : : : : : En silencio, mientras se comía “su peso de tortas» : : Nas”, l:s relaciones de los payadores y las tas de los guapetones, haciéndose chiquito “ndo craltados los paisanos con la bebida US discrciones, salían á relucir los cuchillos hrrolaban los ponchos. : Orque eso sí que no: no pertenecía al mú- Mer : tien, de los guapos y peliadores, y formaba 'Pre en el grupo de los que se quedaban Con . : 10 cn misa cuando sonaba afuera las latas de ts e : leg: 9S policianos 6 era de los primeros que al uE a policía se adelantaba hasta el pale=- CON un vaso de bebida ofertario á la á Oria: - - , ridad y á ponerse á sus órdenes. tune, entras el policiano, con aire de impor- Su de apuraba el vaso ofrecido, Florcita, con mria . . . 5 mea Palms risa servil de incipiente oficialista, le ción el caballo y le entablaba conversa- ue 10 se quiere apiar, sargento a ra amigo; ando é servicio... ¿Cómo va Snte por aguí? _—_ z , — e ho más, mi sarsento. LN nu . NT . Sino? 9 hay mamanus?... ¿No se ha peliau al- SID : , chugl ' ande!... tuitos más frescos que la le- . > : : ". Puede dirse tranquilo no más... — El Secreto de Fiiorcita Se dedicó después á la política, y caman- dulero y amigo de quedar bien con todos, pro- miscuaba con los des oficialismos rivales, ha- ciendo en cuanto era posibla la corte al juez de paz D. Juan Tapia y al comandante militar D. Miguel Morales, su contrario. Y en los tran- ces difíciles hacíase humo, ó se cenfermaba gr: vemeste, hasta que el período crítico pasaba. Las disensiones de los.dos caudillos, lo en- contraron así, á igual distancia de ambos cuando las influencias gubernativas intervir ron para unir á Tapia y Morales en una causa común, premiándolos con dos bancas en la Le- gislatura, Florcita aparcció de muevo servicial y deligente, mereciendo también una buena pi- tanza y el tan soñado puesto de secretario mu- nicipal. Su importancia ereció rápidamente; hizo via- jes á la ciudad, obtuvo empleos, aprendió los negocios públicos con la lectura de los diarios, y siempre á la sombra de los dos antiguos sc- ñores da su terruño que figuraban ya entre los ases de la política metropolitana, mereció tam- bién los honores de una banea en la Legisla- tura, distinguiéndose tanto allí por la docilidad d2 su voto y por la oportunidad do sus oficio- sidades, que pasó bien pronto ascendido á la capital como uno de los diputados al Congreso de la Nación. Convertido él peder á peder cem sus para no que cuarto de hora político, tada clásica, la zancadilla voltaretas y hasta gran definitivamente también en un as, trató de mismos protectores, y tuvo también -su dando á tismpo la | criolla y las mortales que cons:x- los políticos de su la ser menos otros, TT q 10as saltos Y hele ahí, con antesala llena de gents en su casa, y con la nube de satélites en los pasillos ] L de la Cámara, atendiendo á tedos con la sonrisi y aire complacido de otros tiempos, aunque écn cierto imperio e la voz y «ierto apremio en el lenguaje, no muy correcto to- davía. Y un joven periodista viene á despedirsa de él p: pueblo, le da les gracias por que lo improvisa candidato y provincial por la sección que le rural, su protejido, que volverse Á 1 su eficaz ayudo, seguro diputaii responde; y mientras algunos pobres diablos esperan Jrmit demente ahí cersa, á que los atienda el influ- yente personaje, éste alarga un plicso á su pro- tegido y le promete su avuda: —Que le aproveche, mi amico... la nota pá el Comisario; deselá y quilo, no más. ias, señor, 0 le parece? Aquí tien: tran- estese otra vez... Reuniré á los Haré prepaganda en los . Ges de dealén de Florcita. qué...! Si quiero salir diputao, s mi censejo y no alborote el cotorro... Y anra, es prueba que lo estimo le voy á decir el ser=eto del éxito. Acerquesé pá que mo oigan esos. Cuando esté en la Cámarn, lo primero dise plina, y por a afirmativa de pie pa los pro: yectos del govierno y todes las cosas que ven- gan de arriba, y por la megativa sentgu, que es como echar el revés de suerte á la taba, pá i-