— 44 — Ausencia ¡Qué triste es la vida sin tí, dueño mió, Sin verte no existe placer para mí; Mi ser es tristeza, mi atmósfera hastío, Pues me hallo tan lejos, tan lejos de tí. . Te llamo i no vienes, mis ojos te buscan, Mas no les es dado los tuyos hallar, La duda me oprime, los celos me ofuscan Y el alma se cansa de tanto penar. ¡Y tú, descuidada, quizas ni un momento, Quizás ni un momento te acuerdas de mi, Y vives dichosa y ¡oh, duro tormento! Me olvidas en tanto yo muero por tí!. . Ai! triste del hombre que sufre i no tiene Do hallar un consuelo, do hallar un placer Que solo con vanas mentiras mantiene La fé de su alma, la luz de su ser! ¡Que horrible es la vida si nada la alienta Si solo pesares miramos venir, Si el alma aflijida no vé en la tormenta De un astro propicio la llama lucir. Bien mió, ¿en tu pecho no encuentras a [veces Un hondo vacío que te hace llorar?