Letras •90 UN ATARDECER Para "Letras” Traza el sol su rayo de oro sobie el límite lejano. Una que otra nube cruza desflocándose al pasar, Y los vientos corretean locamente por el llano Levantando polvaredas en la tierra a medio ai ai. Un buey viejo de ojos tristes, muerde a ratos con desgano La flechilla casi seca. Se oye el áspero rodar De unos carros, y entre el ruido, la voz clara de un paisano Vibra agena a las fatigas del violento galopar. En un velo azul, la tarde va envolviéndose. Desgarra Toda el alma, el inquietante sollozar de una guitarra^ Cuyas cuerdas se estremecen cual si fuera un corazón. Y antes que la postrer nota desfallezca en el cordaje, El crepúsculo uniforma las bellezas del paisaje Desplegando, de improviso, su amplio tul, la cerrazón, Aníbal Marc. Giménez EL CABALLO DEL MOLINO ¡Cómo tu vida sangra, cómo tu vida mengua, cómo gozan las moscas en tu cuerpo mesquino! Si algún día pudieras hablar en nuestra lengua 4qué me dirías, pobre caballo del molino? Te has dado al abandono. Ya ni duermes, atento al látigo del amo que cruel te martiriza, sin otras recompensas a tu fecundo y cruento dolor que el heno hediondo de la caballeriza. Sin relevarte, pobre caballo del molino, eternamente sigue moliendo.. .¡Es tu destino! ¿Pretenderás más dicha que el pasto que te dan si, como tú, hay millares de hombres en la escoria que viven bajo el trágico yugo de una noria si más aspiraciones que un pedazo de pan! DE VUELTA Amada, vuelve a tu alma el alma mía; abre tus brazos santamente fieles. ¿Sabes lo que engañó mi fantasía? Puro barro cubierto de oropeles. Perdona mi ceguera y mis agravios; soy un cansado que ambiciona calma.. • ¿Dónde encontrar los besos de tus labios, dónde el amor ingenuo de tu alma? ¡Paz! Clama el corazón, que ha renacido. ¡Paz! Clama el corazón, que se ha sentido con sentimientos de bondades plenos. ¡Paz! mucha paz! La dicha esta allá ahajo, en la vida fecunda del trabajo, en el hogar humilde de los buenos! D. FONTAMARROSA (ll)