252 Crónica Es una de las tantas genialidades de la vida. El hombre es un histrión detesta ­ ble; y Dios un buen decorador de escenas; a veces se equivóca y en vez de flores produce gusanos. Bailar es un raro privilegio; que ­ darse quieto es mejor. Las piedras son dioses fakires... Un grito salvaje, grito de carne ¡Mirthaí.. .Me voy.. .Te adoro.. .Te .. .La vida.. .Mirtba.. .Mir... Mirtha apareció en la terraza. La luna puso un poco de palidez sobre la insolencia de sus rabies y sobre el oro liquido de sus cabellos. Miró el mar;, la marea descenda. --Que bella es la vida—murmuró. Y, como una repuesta fatal, inexo ­ rable, réplica silenciosa, lúgubre, car ­ cajada de abismo, ironia de ultra vida, descubrió el mar, como en un paréntesis de agua, el cráneo de la roca. Y, sobre ella una como visión que se dilata y corrompe el inmenso delirio del espacio, el cadáver de Flavio. — Que bella es la vida. Y los rubíes y esmeraldas y car ­ bunclos palidecieron. El claror de la luna y la reverberación verdosa del mar, arrancó de la roca bruñida un grito de luz. Leopoldo CENTURIÓN l'l'MII II IIMllllillHHI 111 ■ ■ nti 11 ii ■rii 11 ñ íBfTOER UGflRCe Como un ángel, el alma de las ansias latinas Te sopló el optimismo generoso que anida, Puesto el dedo en tu frente, con el ala extendida Sobre veinte ciudades cuya unión vaticinas. Desde entonces por sobre las obscuras inquinas Hasta el túrbido fondo de la masa dormida Flamearon tus verbos como tea encendida Y al derecho humillado tras tu paso amotinas. ... Y en la paz del mañana ya, de Europa y Oriente Nos vendrán nuevas razas, a este azul Continente: Serán úno el latino y el mongol y el sajón. Y serán victoriosos tus anhelos humanos, Vibrará Sud América con sus dos Océanos Como un grande, hiperbólico y colosal corazón. ..í G. MOLINAS ROLÓÍÍ