322 Crónica estrellas, con oro de sol y azul de cielo. Y sobre todo, con cuanta risa fresca! Vivir, vivir, con la boca llena de risas y los ojos brillantes de luz y el corazón henchido de amor. Rien ­ do, riendo, riendo, sin fin y sin ra ­ zón, loco de escándalo, loco de feli ­ cidad, loco y borracho de viento, de aroma, de sol, de primavera. La vida es fuego, remolino, liebre, plata, miel, agua, búcaro de rosas, llor de besos, risa de mujer, ala de golondrina, claro de luna, vuelo de canción. Telmo MANACORDA Salto. LEOPOLDO CENTURIÓN Tipo del mucha ­ cho malo, del terri ­ ble muchacho que produce inquietud, y a su paso, las gen ­ tes, no sabe si odiar ­ le o admirarle. Hijo del siglo, de nuestro siglo espiri ­ tual del arte, llena de vibraciones so ­ noras, sutil y mis ­ teriosa, mariposean ­ te e histérica, que siente la avidés sen ­ sual y morbosa, de ­ voradora, insacia ­ ble, de capturar sen ­ saciones. El ¿apasionado y exaltante delirio de su prosa, con ruti- lancias de verdade ­ ra belleza, y cuyo hálito conmueve y satura el espíritu de una delectación ala" gadora, no es más que un desahogo del ardor inquieto, la delicada sencibili- ■dad, diríase trágica, de su alma. Padece del exotismo literario—su ­ blime mal!—que le hará el eterno desadaptado. Ebrio de idealidad y de ensueño, marca sus pasos por los senderos abrup ­ tos que lleva a la morada intangible de la Belleza, ence ­ rrada, inviolable co ­ mo esencia de los dioses, en misterio ­ sos vasos ofrénda ­ nos, allá en las cum ­ bres veladas donde aletea impalpable el azul... Espoleado por el aguijón torturante de nuestra existen ­ cia ultra - moderna, lleva la incurable nostalgia de la vi ­ sión obsesionan te de Lutecia, la ama ­ da, de promeseros labios, de los cuales penden, todos los deseos, todas las lo ­ curas, de la volup ­ tuosidad del placer y de la muerte! Hay presagios de triunfo en los bellos horizontes irisa ­ dos de prístinas luces de aurora que nimba la frente de los esforza ­ dos caminantes hacia el más allá de las etapas ¡.leales. Y Ceturión mar ­ cha a 'su encuentro . M A. ro \r \9 y j